martes, 6 de noviembre de 2012

Jesús Cimarro, Director del Festival de Mérida: "El IVA nos está matando directamente"


Todo lo que sube tiene que bajar, como en una montaña rusa. El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida resurge fuerte, vivo. Una edición que ha superado las expectativas, gracias al espíritu que ha envuelto al Teatro Romano, o tal vez por la energía de Jesús Cimarro. El Director de la empresa Pentación se hace cargo del Festival de Mérida tras ser renombrado por la Junta de Extremadura.

Jesús Cimarro, dedicado al teatro desde los 18 años.
Natural de Vizcaya y autodidacta, Jesús Cimarro cuenta con una larga trayectoria profesional a sus espaldas. Empresario y productor teatral, comenzó en una época en la que la producción ni tan siquiera se llamaba así. Sus primeros pasos los dio fundando en 1980 un taller de teatro. "Con dieciocho años me gustaba estar detrás del escenario organizando, y es lo que hice durante un tiempo hasta que en 1983 me incorporé a la Compañía de Teatro Gueroa del País Vasco. Y empezamos a producir espectáculos”, comenta Cimarro. Después de introducir por España y América las creaciones teatrales, en 1988 surgió Pentación.

La empresa que creo ha celebrado su 25 aniversario, y continúa con la intención de tratar temas actuales que interesen al público, así como una renovación del lenguaje. Cuenta con más de 120 espectáculos producidos. Y de entre unos 60 premios concedidos entre obras, autores, actores, directores y empresas; uno de ellos es para Cimarro, que se agencia el Premio Max 2005 al Mejor Empresario Privado de Teatro.

Porque su vara de mando llega más lejos. Es Presidente de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid, además de contar con el puesto de Vicepresidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas productoras de teatro y danza de España, e incluso el Teatro Bellas Artes es dirigido por él. Y por si no fuera poco,  es colaborador de  El Correo Español y de El Pueblo Vasco. Sin dejar de lado sus facetas de articulista y colaborador de diversas publicaciones de carácter teatral, y contar de su puño y letra con 800 páginas del manual ‘Producción, gestión y distribución del teatro’. La razón de ser de este libro viene de la necesidad de escribir “sobre lo que me hubiera gustado a mi leer cuando empecé. Es un libro para las nuevas generaciones interesadas en la producción teatral”.

¿Cómo empezó a surgir su nombre para director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida?
Desde 1989 he llevado espectáculos al Festival de Mérida, con obras de mucho público, y lo que he hecho ha sido conocer muy bien el festival hasta que este año me plantearon la posibilidad de dirigirlo y gestionarlo.

¿Y qué línea va a seguir? Porque en Pentación los temas que suele tratar son de actualidad, mientras que en el Festival de Mérida son obras clásicas.
En Pentación ha habido de todo. En 120 espectáculos ha habido clásico, contemporáneo, comedia drama o tragedia. En Mérida conozco muy bien lo que funciona o no. Y lo que voy a hacer es seguir el espíritu grecolatino que he conseguido en esta última edición, combinado con la comercialidad de los textos y los repartos.

SUPERÁVIT DE TAQUILLA

Explíqueme la financiación que ha llevado el festival, porque ha salido con beneficios teniendo una carga de deuda de 3.5 millones de euros.
Ha habido es un superávit de la taquilla. El Patronato del Festival aportaba 1.400.000 euros. El presupuesto inicial era de un total de 2.300.000, y había que sacar de taquilla  900.000 euros. Sin esos resultados previstos de beneficio Pentación se tendría que haber hecho cargo de ese déficit. Pero hemos tenido la suerte de que el público ha acudido a ver las obras, y se ha superado lo previsto. Por eso la empresa ha devuelto esa taquilla de 198.000 euros, del dinero inicial que aportó el Patronato del Festival. De alguna manera estamos planteando que el festival tiene que seguir teniendo financiación pública, porque sino sería inviable. Una de las características del festival es que hay que producir para él, y no es fácil porque tienes sus claves.

¿Cuáles son esas claves?
Conocer el espacio, saber que hay que hacer un espectáculo con entereza y título, además de una figura que atraiga. No solo tienen que venir gente de la región, sino de toda España. Internacionalmente todavía no es un festival de referencia. Que venga la gente, ése es uno de los objetivos que nos planteamos para el futuro.

¿Cuáles son las medidas que planteáis para conseguirlo?
Estamos planteando una programación atractiva e interesante. Además de llegar a acuerdos con operadores para que la gente pueda acudir. Para un acceso con viajes, hotel y entrada lo más asequible posible.

Ha dicho que si la empresa Pentación no hubiera alcanzado los beneficios adquiridos, la empresa  tendría que haber respondido por ello. Mientras que en otros medios cuando accedió a dirigir el festival confesó que no se haría cargo de la deuda.
Posiblemente no hubiera seguido al mando. Me dieron un encargo de levantar el festival y cuadrar las cuentas. No era sostenible. Hay que intentar que los patrocinadores vuelvan al festival, recuperar la confianza económica para hacerlo más extenso y completo.

EL ARRASTRE DE LA DEUDA

Conoce el año en el que Blanca Portillo estuvo al mando, y lo ocurrido con la fotografía que se expuso en el Templo de Diana en la cual se veía a un actor con un Cristo en el pubis, y que obtuvo como respuesta una denuncia por parte de las entidades católicas. Mientras que la exdirectora dejó el cargo descubriendo una deuda arrastrada de ediciones anteriores. ¿Aprovechó la Junta de Extremadura la controversia de la foto para dar menos importancia a la deuda de cara a las elecciones?
Todo el mundo sabía sobre esa deuda, y cuando llegó Blanca Portillo ya estaba así. Por el asunto de la fiscalía no creo que haya que llevar a engaños porque todo el mundo conocía el hecho. He procurado en mi tiempo de dirección no opinar sobre mis antecesores. Cada uno debe responder de su trabajo.

Desde la Consejería de Extremadura no me han impuesto absolutamente nada. Si así hubiera sido y fuera contrario a mis pensamientos me hubiera ido. Y no me quiero posicionar respecto al tema. Lo importante es que el festival ha resurgido de sus cenizas, y es lo beneficioso para el mundo del espectáculo y de la cultura. No me gusta la bronca ni la polémica.

Se quedó solo al frente de Pentación, ¿Por qué?
Estoy solo desde el año 2000 por distintas razones. Estar en la empresa no es fácil, porque tiene altibajos. A los artistas les cuesta muchas veces mantener el espíritu empresarial, porque son artistas.

¿Cómo hay que entender a un artista?
Yo creo que cuando te sientas con un artista a plantearle un proyecto hay que tener mucho diálogo y complicidad para trabajar con él. Hasta el momento he trabajado con más de 1.500 personas, desde grandes artistas hasta gente que empezaba.

Mucha oferta teatral, poco dinero, recortes culturales… ¿Cómo ve el futuro del sector?
En estos momentos estamos con una situación difícil, debido a que el Gobierno aprobó una subida del IVA que ha llevado a considerar la cultura como objeto de lujo. Nos está matando directamente. No puede ser. Esperamos para que el Gobierno vuelva a poner el IVA reducido para que las empresas y compañías teatrales que se gestionan con pocos recursos vuelvan a soportarlo.

¿Qué proyectos tiene en mente?
Del Festival de Mérida no puedo decir nada, porque me acaban de nombrar y estoy barajando varias opciones. De Pentación sale a la luz el día uno de noviembre ‘La Lengua amable’ de Juan José Villas que interpreta Juan Diego y dirige Luis Hernández;  por otro lado estreno una comedia en la que aparece Pepón Nieto y Fernando Tejero;  y en enero ‘El malentendido’ de Albert Camí con Julieta Serrano y Cayetana Guillén Cuervo, dirigida por Eduardo Vasco en el Teatro Valle-Inclán y coproducido con el Centro Dramático Nacional.


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