viernes, 28 de diciembre de 2012

LA LIBERTAD DE LA TELEVISIÓN PÚBLICA

¿Qué es la objetividad? ¿Cómo surgen las opiniones? ¿Por qué hay intereses? ¿Dónde está la televisión para todos? ¿Cómo surge la opinión pública? Estas y otras respuestas se resuelven en un pequeño ensayo sobre la Radio Televisión Pública Española. 

Más allá de su naturaleza de dispositivos tecnológicos los medios de comunicación participan de su condición cultural y sienten en sí mismos los movimientos de un juego que concierne a toda la vida social. Aquel juego que muestra las estrategias y esguinces que en estos tiempos adopta lo privado y también los nuevos espacios que pueden existir para lo público. Pero mientras que muchos defienden la privatización de la televisión como una medida inaplazable de modernización no quieren sin embargo entender su potencial cultural como dispositivo de modernidad.

Sin embargo, cuesta entender que la razón de la importancia tal de los medios de comunicación viene de la conformación de estos como conciencia de los ciudadanos. Si bien, como decía el redactor del programa ‘Parlamento’ de TVE en Madrid, Alfonso Díez, la “objetividad es no deformar voluntariamente la información”.

La objetividad en sentido estricto es un hecho pasado, ha ocurrido, y no se puede cambiar. Alfredo Urdaci, cuando tuvo que retransmitir una rectificación en televisión sobre CC.OO. (Comisiones Obreras), leyó del papel las siglas tal y como suena, en vez de decir el nombre completo. El caso del periodista fue el más peculiar como Director de los servicios informativos de TVE, que, para algunos, recuerda a los de la televisión franquista.

Si la base de la conformación de la conciencia de las personas se basa en la definición de la objetividad, los medios – más bien los que los gestionan, ellos son los que toman decisiones – aprovecharan la circunstancia de que, por ejemplo, un accidente puede ser visto desde el punto de vista del ciclista atropellado que no se percato de las luces del coche, o del viandante que vio como el ciclista llevaba los cascos del Ipod puesto, o del conductor que en ese momento conducía tranquilamente pero se dio a la fuga.

Con todo esto, si un canal de televisión decide dar una información segmentada, se dividirá también a la población, porque cada persona inconscientemente tenderá a creer una versión u otra. Dependerá de lo que haya leído, ya que cada uno sumido en un debate tenderá a creer su razón como la única verdadera tal y como si de un “cara a cara” entre rivales políticos se tratase. Los ciudadanos sumidos en la sociedad de la información, se van conformando en masas según los intereses e ideas que han adquirido en su educación. Y cabe reseñar que la educación de la masa, en su eficacia en cada uno de los individuos, viene de cuatro elementos: la familia, el colegio, los amigos y la sociedad.

Según estas cuatro premisas, habría que quedarse con lo que se habla en la sociedad. Ahí es donde entran en el juego los medios de comunicación. Cada uno de ellos tendrá unos intereses indivisibles a sus deberes y derechos. Pero, si los intereses que nace de la dirección de ese medio es económica o política. ¿Qué ocurre?

UN HECHO, DOS REALIDADES

Mas bien, es pronto para aventurarse en una pregunta así. Habría que adivinar cómo se puede vender un hecho noticioso en dos medios diferentes. El País, y El Mundo. Dos diarios de tirada nacional en España, que tiende, el primero, a la izquierda según algunos quieren proponer; y el segundo, al conservadurismo.

Fotógrafo: Álvaro González, 'El País'.
Los trabajadores sanitarios han llegado a durar un mes manifestándose en contra de la Ley de Acompañamiento, por la cual, entre otras iniciativas de la presidencia de Ignacio González del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, se privatizaran un abanico de centros de salud y siete hospitales entre ellos el de Hospital de la Princesa, el caso más polémico. La portavoz de Asociación de Facultativos y Especialistas de Madrid (Afem), Mónica García, pedía “que paren el plan estratégico para la sostenibilidad de la Sanidad de Madrid”, y sobretodo que “no se privaticen los hospitales”, antes de la aprobación ayer jueves 27 de diciembre de 2012 de dicha Ley de Acompañamiento, aquella en la que mientras ocurría eso dos diputados jugaban a ‘Apalabrados’. Afem creía tener alternativas viables al plan que prepara la Comunidad de Madrid, alternativas que piensan en el paciente: “Al que más afecta todas estas medidas es al ciudadano, por eso pedimos a la gente que nos apoye”, solicitaba Mónica García.

Así, El País publica sobre la huelga de la Sanidad una noticia el día 28 de diciembre de 2012 un titular que dice: “375 profesionales de la Atención Primaria se comprometen a dimitir”.  En la cual se explicaba que un total de 375 médicos, enfermeros y administrativos miembros de los equipos directivos de centros de salud de la Comunidad de Madrid se han comprometido a dimitir si la Consejería de Sanidad presenta finalmente los concursos de externalización de la gestión de centros.

'Antorcha por la Sanidad', Afem. Fot.: Miguel Doncel

Destacar esta información se considera, en un punto de vista diferente, si en El Mundo aparece con el titular “Batas colgadas, bolsillos vacios”. Así, afirma en el comienzo de la noticia: “El mes largo de huelga indefinida que han protagonizado los médicos especialistas de Madrid se ha convertido en una guerra de trincheras en la que no se han producido avances y todas las partes han perdido”. Y todo para explicar que el médico ha dejado de ganar 1.950 euros por asistir a la huelga o que  hay 40.000 consultas anuladas y las 6.244 operaciones quirúrgicas no realizadas. 

El primer diario considera más relevante el hecho de que los directivos de los centro sanitarios se unan bajo una misma meta, que es el bien del ciudadano. El segundo periódico se centra en los afectos más a corto plazo, en los efectos colaterales de la manifestación en vez de en el fin primordial, que es atender los intereses de los ciudadanos, así, como el de defender los puestos de trabajo.

¿De dónde procede un comportamiento así? Podría decirse que todos los medios de comunicación cojean más de una pata que de otra, con lo cual sucede un hecho peculiar, y es que les aporta un partido político cosas diferentes que aquel otro, y caen de esa pata y se pegan a él.. Además, sin lugar a dudas, del Dios al que todos aclaman: el dinero. En otras ocasiones se debe a una manipulación, supuesta o verídica según el ojo que mire. Entre la población, en palabras de José Luis Rodríguez Zapatero, "llama la atención una manipulación tan brutal como la de TeleMadrid", en un reportaje transmitido por YouTube llamado "¿Qué pasa en TeleMadrid?".


Si bien, estos periódicos pertenecen a grupos con intereses. ‘El País’ es hijo de Prisa, que de entre los accionistas de dicho grupo se encuentra la propia Familia Polanco con un 34.561% del capital, Liberty Acquisition Holding con un 57.7%, Deutsche Bank tiene un 3.275%, o el Bank of America con un 3.037%, entre otros accionistas. Con estos datos delante, considerar que de entre las noticias de ‘El País’ nunca se podría encontrar información sin dudar de la objetividad. Sobre todo con las crisis sobre las cabezas de los ciudadanos, y cuando  algunos de los accionistas que mantienen al padre de dicho diario son bancos.

ORIGEN DE LA TELEVISIÓN PÚBLICA ACTUAL

Entre todo este sin sentido, ¿vive aparte la televisión pública? Los medios citados pertenecen a diferentes grupos, y cada uno con sus amigos de fumar puros. Ahora bien, la televisión pública debería jugar sin las restricciones económicas o políticas. El modelo que gestione el medio para los ciudadanos debe ser la pantalla del sistema democrático que rige el país. La televisión pública debería gozar de libertad.

El modelo de la televisión pública en España actualmente, proviene del panorama audiovisual europeo. Nace dentro del contexto del estado de bienestar, allá por 1945, cuando el Estado proveía de este servicio porque es un bien público definidor de las instituciones nacionales dedicadas a la difusión de la información, la cultura y el ocio, además de que la televisión actúa como elemento cohesionador y socializador, o sea, es pedagogía del tiempo libre. De esta forma, asume el triple monopolio sobre la producción, la programación y la difusión de la televisión. Todo esto justo antes de la llegada de la televisión privada.

De esta forma, obtiene los tipos de radios y televisiones públicas: el paternalista (modelo fundador, de mentalidad ilustrada aplicada a los medios audiovisuales), el burócrata (propio del desarrollo del Estado, y de personalización de la voz institucional), el carismático  (que trabaja la emotividad y las personalidades carismáticas) y la vanguardia (sobre la experimentación y el reality show).

Así, el triple monopolio (producción, programación y difusión) se justifica mediante una concepción amplia de las políticas culturales. Los modelos fundadores encarnan la mentalidad ilustrada y paternalista de la televisión. Abarca el sistema financiero, las instituciones de organización y control, el conjunto de contenidos y la conjunción entre el mercado y el interés público. Progresivamente, ocurrió que los operadores públicos se desvincularon del Estado. Así, creció la demanda de contenidos de calidad, la independencia informativa y la financiación del servicio público. Con todo esto, cuando llegaron las dictaduras el modelo se mantuvo.

Si bien, los modelos de televisión y radio públicas dependen de la organización del Estado, en la década de los ochenta se asiste a cuatro procesos teóricos: la desregularización, la globalización, la integración y la convergencia. Haciendo que las televisiones públicas superen a las privadas.

EL MODELO DE RTVE

Si bien, el modelo de la estructura empresarial de la radio y la televisión en España se regía por un sistema dual, ni monopolio estatal ni ingresos exclusivos por la publicidad. Se trata de un Ente Público que desde el 1 de enero de 2011, durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió prescindir de la publicidad, circunstancia que puede discernir opiniones variopintas.

El veterano presentador del programa 'Saber y ganar' de TVE, uno de los que más tiempo lleva en antena en la televisión pública española, Jordi Hurtado, ha criticado abiertamente la gestión del medio público. En la reciente gala de entrega de los Premios Ondas 2012, Hurtado, que recibió el galardón al mejor presentador, aseguró que uno de los grandes errores cometidos en la historia de la televisión pública ha sido abandonar la publicidad.

Consideraba Jordi Hurtado que no se tenía que haber hecho de golpe, sino buscar otras vías de financiación mixta para funcionar mejor y que la televisión tuviera ingresos que no la mantengan continuamente en una situación tan preocupante.

De todas maneras, RTVE se estructura, a efectos de su funcionamiento, administración general y alta dirección en los siguientes órganos: Consejo de Administración (compuesto por doce miembros, elegidos para cada legislatura, la mitad por el Congreso y la mitad por el Senado entre personas de relevantes méritos profesionales); Consejeros Asesores de Radio Nacional de España (RNE), Radio Cadena Española (RCE) y Televisión Española (TVE) y un Director general, nombrado por el Gobierno.

En cada Comunidad Autónoma existirá un Delegado territorial de RTVE nombrado por el Director general de RTVE, oído el órgano representativo que con estos fines se constituya en la Comunidad Autónoma. En su caso, existirá también un director de cada uno de los medios (RNE, RCE y TVE,) nombrados por el Director general de RTVE.

La gestión de servicio público de radiodifusión es realizado por las sociedades estatales Radio Nacional de España y Radio Cadena Española y el de televisión es realizado por la sociedad estatal Televisión Española. Desde el punto de vista de la organización interna del Ente Público y de sus sociedades, cabe poner de relieve, por una parte, que los presupuestos y financiación de los mismos se sujetan a unas normas que garantizan un eficaz control y, por otra parte, que el personal procedente de los organismos autónomos que se extinguen pasa a integrarse en el nuevo Ente Público y sus sociedades con respecto de sus derechos adquiridos, garantizándosele una importante representación en los Consejos Asesores, de manera que su voz será oída antes de adoptar decisiones que le afecten.

Por otro lado, en sociedades en donde lo público ha sido históricamente entendido como lo estatal, es necesario reconstruir la idea de “público” desde la experiencia de la sociedad civil y la ciudadanía en general, para que la televisión en general y la televisión pública en particular, sirva como expresión de los ciudadanos y no de los intereses comerciales. Por ello, y debido que la televisión comercial no va a desaparecer, es necesario promover a la televisión pública como contrapeso, desde lo experimental y lo gozoso, para todos, en el sentido más amplio posible.

LA TELEVISIÓN ESTÁ COMO ESPAÑA

Los medios de comunicación se nutren de la Democracia, de la forma de organizarse los Estados que vieron nacer las televisiones a la par que finalizaban las grandes guerras y se comenzaba a asentar el Estado de Bienestar. Para pensar, una reflexión de la autora de ‘Los curas contra Franco’, doctora en Pedagogía y Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, que, ante la pregunta del periodista “¿Cómo definiría España?”, responde: “Actualmente la veo como los zorros. Fatal. Con una involución brutal. Todos los que hemos trabajado en una evolución progresistas estamos viendo como volvemos atrás. Se tiene que volver a luchar por lo que se había hecho antes. Dicen que hay libertad. Pero, ¿hay libertad para elegir trabajo?, ¿hay libertad para elegir vivienda?, ¿hay libertad para manifestarse sin que te peguen o te multen? Creo que, con mi edad, veo como estamos perdiendo libertad. ¿En dónde se ha quedado todo lo que hemos caminado? En realidad, en vanagloriar a un Dios, al que todos servimos. Al que todos siguen. El dinero. ¿Y los Estados? No pueden ser unos tiranos, están convirtiendo la Democracia en una tiranía. En una tiranía”.

La actual dirección de TVE habría logrado que su audiencia caiga en el arranque de noviembre de este año por debajo del 10%. Lo que significó que se vio por detrás de las dos grandes cadenas privadas, Antena3 y Telecinco. Ya no es cuestión de share, o de número total de espectadores. La televisión pública ve lejos a las privadas en mediciones.

El arranque de noviembre fue el peor en la historia de TVE. Pero seguramente no habría pillado de sorpresa a su actual presidente, Leopoldo González-Echenique, que habría perdido en octubre de 2012 el liderazgo en el informativo de más prestigio, el de la noche, en favor de Pedro Piqueras.

Durante sus últimos 30 años de vida, su línea editorial ha ido ligada a la tendencia partidista del director de turno y se han producido muchos casos polémicos derivados del sectarismo de los directivos. La periodista Rosa María Mateo, por ejemplo, dimitió en noviembre de 1984 por discrepancias con el jefe de informativos, Enrique Vázquez, nombrado por el PSOE y sustituido posteriormente por el conflictivo Enric Sopena en enero de 1985,  director del periódico digital elplural.com. El poder político era tal que los periodistas que trabajaban en el ente tenían que autocensurarse para no sufrir las garras del mismo, entonces personalizado en el director de RTVE, José María Calviño.

Luis Mariñas, por ejemplo, fue destituido por no retransmitir una rueda de prensa del entonces presidente del Gobierno, Felipe González. Su sustituto no tendría ningún problema ideológico, dado que se trataba de Julio Bernárdez, conocido militante del PSOE y director del periódico 'El Socialista'.

Por otro lado, en enero de 1978 los directores de los cuatro telediarios (de las entonces primera y segunda cadenas de TVE) dimitieron en bloque como protesta contra la reestructuración de los servicios informativos llevada a cabo por el entonces director general del ente, Fernando Arias Salgado.

También fue conflictiva la época de María Antonia Iglesias al frente de los servicios informativos. La hoy opinóloga en tertulias televisivas fue nombrada entonces directora de informativos por el máximo dirigente del ente, Jordi García Candau. Ambos se enfrentaban por primera vez en la historia de RTVE a la presencia de competencia, ya que acababan de entrar en escena las televisiones privadas: Antena 3 y Telecinco.

YO, DEFIENDO…

En este sentido, Rosa cal, escritora de ‘Los curas contra Franco’, comenta que “ahora donde realmente hay libertad de expresión es en las redes sociales. En los medios no, si acaso en los medios locales. En los que la gente puede hablar por radio, o televisión local. Ya los medios son grandes, y en lo que llegas y haces la cola se pasó la actualidad”.

Por esto, una televisión pública es importante, para que todos los ciudadanos puedan ver los temas que ellos mismo consideran importantes reflejados en un medio de comunicación público. Pero, la existencia de funciones y misiones de la televisión que no son rentables desde el punto de vista de la lógica del mercado, pero que lo son, y mucho, desde el punto de vista de la Democracia, de los intereses sociales y de las funciones dinamizadoras de la industria cultural.

La conclusión se adivina en la defensa de tres argumentos centrales a favor de los sistemas públicos de televisión: El libre mercado no garantiza, suficientemente, las funciones políticas, sociales y culturales que corresponden a la televisión en las Democracias modernas; que no existe garantía de una estricta correspondencia entre los espacios delimitados por el mercado audiovisual y las “comunidades” (lingüísticas, culturales, nacionales, etc.); y que no queda garantizada la igualdad efectiva de oportunidades en el acceso a los servicios y bienes culturales derivados de las innovaciones tecnológicas.

La defensa de la televisión pública en la era digital tiene que basarse en el cumplimiento de su misión (política, social, económica y cultural). Pero esta misión no puede ser interpretada aisladamente sino en un conjunto formado por cuatro pilares de la comunicación: la misión, la financiación, el control de una autoridad independiente y la supervisión parlamentaria. La financiación, que será extraordinaria, no puede justificarse sin la previa aceptación de la misión y ésta tiene que ser autorizada y verificada por una autoridad independiente, y todo ésto bajo la supervisión del Parlamento, fuente de la autoridad y última referencia democrática de las políticas de comunicación. En conclusión, puede decirse que en la era digital se necesita televisión pública, pero sólo si, previamente, se le ha asignado una misión específica de comunicación.


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