miércoles, 6 de marzo de 2013

Daniel de Vicente: "Ahorraba todos los meses la mitad de mi sueldo"


Daniel de Vicente en la cafetería Diurno de Chueca.
Incluso antes de que lo pudiera imaginar el espectador de ‘Cordón umbilical’ que se siente en el patio de butacas del teatro de la Sala Triángulo, su escritor, Daniel de Vicente, cuatro años antes ni se imaginaba que iba a dirigir su propia obra de teatro. Aunque ahora el espectáculo se presente dentro de la programación del Festival la Alternativa y Festival Visible.

Desde los dieciocho años lo tenía en mente. Pero no pensaba cuando se sentaba en su escritorio a empezar a trazar que sería lo que ahora es. El actor Luis Merlo la considera como “el mundo de las relaciones, fundamentalmente sobre el de la familia. Sin olvidarse de la ironía, del humor y de esa extraña e indefinible cualidad que debe tener el diálogo teatral”.

Un viernes lluvioso por la tarde, entre las conversaciones de la cafetería Diurno del madrileño barrio de Chueca y los sorbos  al café de Daniel de Vicente – escritor, productor y director de ‘Cordón umbilical’ –, recuerda cómo empezó a imaginar su primer proyecto. Así, el joven estudiante de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, confiesa que “en realidad no tenía pensado dirigir la obra, quería que lo hiciera otra persona porque yo soy escritor”.

PRESENTACIÓN EN SOCIEDAD

‘Cordón umbilical’ ha sido ya, entre los que han podido leer el texto, un motivo de expectación. Y es que, Daniel de Vicente comenta que le suelen decir “¿pero cuántas vidas has vivido?”. La obra de 14 escenas, repartidas en tres actos, con una prostituta o un padre de familia, comienza con la celebración del veinticinco aniversario de Javier y Laura. Cuando la hija del matrimonio, Ana, da una noticia que cambiará los acontecimientos a sus padres y novio. También influirá en Alberto, que pronto conocerá a David en una discoteca; y en el de su compañera de piso Lucía, que se encontrará con Javier en un hotel. A partir de entonces, formarán un cordón umbilical al que, sin saberlo, permanecerán atados.

El joven escrito ya habría publicado con dieciséis años ‘Escribir para vivir’. Un libro de relatos. Y ahora, con veintidós, ‘Cordón umbilical’Daniel de Vicente desde siempre ha tenido claro las metas que lograr, porque “lo más importante en la vida es perseguir lo que quieres, y tener claro a dónde quieres llegar para plantear bien el camino y unir todas tus fuerzas”. Por otro lado, “todo lo bueno ocurre cuando la generosidad está por encima del talento y la bondad más arriba que el arte, porque debe ser un ejemplo para las demás personas”.

RELATO DE CÓMO NACIÓ

Desde que comenzara a estudiar Periodismo, lo ha compaginado con su labor de periodista teatral en la agencia de comunicación de artes escénicas Publiescena. Así, ha trabajado en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, Festival de teatro Clásico Internacional de Mérida o el Festival de Rias Baixas; además de en los Premios Max y Premios de la Música. También es crítico en la web masteatro.com.  Hasta llegar aquí, que nervioso presenta los días ocho, nueve y diez de marzo ‘Cordón umbilical’ en la Sala Triángulo.

¿’Cordón umbilical’ es una experiencia propia?
No tiene nada que ver con mi vida. Ningún personaje se refiere a algo que me haya ocurrido en la realidad, por eso puedo decir que no es autobiográfica o de referencia. Pero sí es cierto que todos los personajes tienen características similares conmigo. Más que rasgos de mi vida o elementos de mi personalidad, son cosas que he visto en personas que están alrededor. Cuando escribo, describo, así tiene algo que ver con el autor. En esta ocasión tiene que ver conmgo en base a anécdotas que he vivido u observado.

¿Dónde nace tu curiosidad?
La gente que escribe se dedica a observar. Ocurre que a veces los escritores no suelen ser gente sociable, viven de sí mismo. Por así decirlo somos muy intimistas, o al menos yo. Cuando presto atención a lo que me rodea me quedo con ello, no lo expreso, sólo a través de lo que escribo. La base de mis textos es la observación.

IMPRESIONES PROPIAS

¿Y la imaginación?
También. Porque claro, todo lo que escribo es ficción, no se basa en una historia que haya visto de principio a fin. En realidad son cosas que he visto, la vida cotidiana de las personas que me rodean, y lo uno con la imaginación. Así, nace la ficción. Es una simbiosis de las cosas vividas más la posterior etapa de creación imaginativa, hasta que se convierte en una historia.

Entiendes el concepto de familia de forma particular en ‘Cordón umbilical”.
En la obra la familia esta entendida en relación con la mentira, el engaño, la traición. Decir que se va a hacer una cosa y en realidad se hace otra. También tiene que ver que muchos secretos al final no salen a la luz, o al menos en las historias no se enteran todos los protagonistas. La obra crítica básicamente la incomunicación entre los protagonistas, cuando no son capaces de decir las cosas claras, de poner las cartas sobre la mesa.

Y digo yo, ¿cómo explicas el “cordón umbilical por el que, sin saberlo ni tan siquiera intuirlo, permanecerán unidos, pero también atados”?
Cuando nos enamoramos de alguien también lo hacemos del estado emocional en ese momento. Te gusta cómo te estás viendo a través de esa persona, el más guapo e inteligente. El estado emocional que te activa cuando sientes que estás enamorado de alguien, el dar lo mejor de ti mismo por esa persona. Sentimos que nos encontramos en la mejor versión de nosotros mismos, y sobre todo cuando te enganchas por primera vez de alguien que idealizamos. También hay un amor platónico, por el que admiras a esa persona y te hace sentir vivo. El amor es querer dar más que recibir, ponerse en el lugar del otro.

¿Qué razones consideras para que haya incomunicación?
A veces no nos comunicamos como deberíamos. Pensamos que mantener una conversación normal es comunicación, pero es otra cosa diferente. Una conversación puede tener mentiras, o no decir toda la verdad. Para comunicarse hay que decir lo que se siente, lo que se quiere. Hace falta confiar en los demás y aceptarnos tal y como somos.

En la actualidad con Internet, o Whatsapp, y demás tecnologías estamos comunicados permanentemente. Es la mejor comunicación de la historia, mas está vacía, porque no tiene sentimientos o confianza. Así, la obra juega con eso, con estar en una sociedad que goza de las mejores estructuras para la comunicación y a pesar de ello sigue teniendo abusos de engaños y mentiras. Sobre todo, quiero añadir, que no nos entendemos en las intenciones y deseos, además de ver la vida como la queremos ver.

MATERIALIZAR LOS SUEÑOS

¿Cómo has conseguido hacer tu propia obra a tan pronta edad?
Ahora mismo tengo veintidós años, y desde los dieciocho pensé en que me apetecía escribir una obra de teatro. De los ciecinueve a los veintiuno años he estado escribiéndola; y trabajando hasta los veintidós, en la agencia de comunicación Publiescena. Así, ahorraba todos los meses la mitad del sueldo hasta conseguir el dinero suficiente para poder producir la función de teatro.  También es importante ponerse en contacto con la gente adecuada, llamar a muchas puertas, para construir el proyecto. No tiene nada de especial.

Tendrás referentes en los que te has inspirado.
No podría quedarme con dos o tres, hay muchos. Pero por decir alguno Harold Pinter por su concepto moderno de las relaciones, que es un dramaturgo bastante conocido, premio nobel en 2005. Aunque no me comparo ni mucho menos, él es un genio. Y otro podría ser David Mamet. Pero siempre guardando mucho las distancias, desde luego ellos son grandes escritores.

¿Quién te ha apoyado?
Bueno, en realidad hay una persona que ha sido especialmente considerado. Juan Carlos Rubio, un dramaturgo bastante importante que siempre me ayudo, animándome a escribir, sobre todo. El resto de profesionales que han trabajado conmigo los he contratado, o los he ido conociendo.

Bueno, ¿tienes algún proyecto en mente?
En realidad sí. Estoy escribiendo otro libro, pero lo tengo a medias. Luego ya es buscar editorial que lo quiera publicar. Pero siempre tengo en mente volver a escribir teatro y dirigirlo, aunque ahora pienso estar centrado en ‘Cordón umbilical’.

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