miércoles, 3 de julio de 2013

Educación se despide del libro

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha anunciado que a partir de 2014 pondrá a disposición de los usuarios de las bibliotecas públicas 200.000 licencias de uso de libros electrónicos, y la implantación de un sistema de gestión informática que permitirá el acceso a estas colecciones para su consulta temporal o préstamo a través de Internet. Doce millones de ciudadanos, socios de las diferentes bibliotecas públicas, tendrán acceso a un servicio que será financiado íntegramente por la Secretaría de Estado de Cultura con 2.064.000 €.




El Ministerio pretende impulsar la lectura y el uso de Internet, como beneficio para los usuarios de las bibliotecas que tendrán mayores facilidades para adquirir los títulos que deseen. Jesús Prieto, experto designado por el Gobierno español ante la UNESCO para la elaboración de la Convención para la diversidad cultural, manifiesta: “El desarrollo de la edición electrónica constituye una indudable vía de futuro para la industria y el mercado del libro y resulta del máximo interés que las bibliotecas públicas incorporen estos nuevos formatos a sus colecciones y servicios, para complementar su función de proveer acceso a la información y la cultura”. Así, continua explicando que “con ello se contribuirá a impulsar el consumo legal de contenidos de calidad y puede ayudar a extender la lectura a sectores sociales habituados a las tecnologías como, por ejemplo, los jóvenes”.

LA DIVERSIDAD DE LA LENGUA


Eso sí, este primer catálogo incluye solo obras escritas en español o traducidas. Entonces, ¿qué ocurre si uno de esos doce millones de ciudadanos decide que quiere leer un libro escrito en una lengua cooficial? En ese caso, la biblioteca respectiva haría la solicitud a la biblioteca de la comunidad donde estaría ese libro en su lengua original. En el caso de solicitudes de libros en lenguas como el gallego, el euskera o el catalán, estas irán al Consejo de Cooperación Bibliotecaria donde se resolverá la petición. Además, las diferentes bibliotecas podrán enriquecer su propio catálogo con los títulos que consideren necesarios. La idea es promover el préstamo interbibliotecario y activar esa red en el sistema de obras digitales. En teoría, porque el proyecto está en su etapa de convocatoria tanto para libros y plataforma. El plazo termina el próximo 8 de julio.

Por otro lado, la distribución de los títulos de los libros y el número de licencias o ejemplares digitales dependerá de las propias solicitudes de las bibliotecas y del número de usuarios de cada una de ellas. Cuando se asignen las obras el usuario-lector se inscribirá en el sistema de acceso creado para conseguir el carnet. Será como acceder a una web donde se ofrecen los libros, se especifica los que están disponibles, hace la solicitud y los descarga en su soporte electrónico, desde el ordenador hasta una tableta o Smartphone, y puede ser por descarga o streaming. La política del tiempo de préstamo está por decidir pero será similar a la de libros convencionales, dos o tres semanas, y una vez cumplido el plazo el sistema se desactivará.
Todo lo relacionado con las tecnologías emergentes ha aumentado en España vertiginosamente: el 58% de los españoles lee en formato digital, diez puntos más que hace dos años. Pero solo el 32% reconoce pagar por las descargas, mientras que hace un año esa cifra era del 36,9%. Lo que significa que el 68% baja o descarga gratuitamente los libros.

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