jueves, 18 de julio de 2013

‘El Asno de Oro’: estreno (y éxito) absoluto

“Así rebuznaba, así, así”. Contaba un emeritense entre los periplos que vino a relatar en aquella ocasión. En el mercado, de día; en la taberna, de noche.  A quien fuera que fuese venía a representar aquella historia de un burro que afanado en recuperar las experiencias del hombre, caería en la tierra, en la de los teatros, para contar de cómo fue y volvió habiendo conocido las burradas del ser humano. Tal vez sea ficción, pero Rafael Álvarez El Brujo en la noche ha mostrado al mundo en exclusiva ‘El Asno de Oro’ para el Festival de Mérida.

Imagen captada por Jero Morales durante el estreno.
La novela de Lucio Apuleyo, adaptada por el maestro de los escenarios, ha sido el texto elegido para amenizar la tercera obra presentada en la 59 edición del festival extremeño. Mas han sido los vítores y los continuos aplausos, que interrumpieron las dos horas y media de soliloquio, las señas de identidad del espectáculo que Rafael decide convertir en una verdadera obra maestra. “A pesar de ser una obra poco conocida, aparece en ‘El coloquio de los perros’ de Cervantes, o en episodios de ‘El Quijote’, incluso en ‘Sueño de una noche de verano’ que escribió Sheakspeare, o en ‘La Metamorfosis’ de Kafka”, reflexiona Rafael. Y es que el texto trata la historia de Apuleyo, de cómo habiendo conocido todas las penurias del ser humano, de haber recorrido el infierno en forma de burro y regresado al mundo real, relata su historia. Cuenta cómo el siendo un burro conoció a otros que lo son todavía más.

UN ESTRENO ÚNICO

El director del Festival Internacional de Teatro Clásicode Mérida, Jesús Cimarro, ha acertado en la definición de ‘El Asno de Oro’, pero referido al enfoque de su amigo El Brujo – habría que recordar que la amistad entre los dos viene de lejos –. Así, comenta que la tradición de Rafael de llevar “los textos clásicos con el toque distinguido del genio”, pero con el matiz de “ironía y risa” y por supuesto “sin olvidar esa crítica ácida” que lo distingue. Acompañado de su mujer y sus dos hijos, Rafael ha maravillado a un teatro repleto. Con 7000 entradas anticipadas vendidas y contando con un lleno absoluto para el sábado, se pronostica el estilo juglar de El Brujo como la apuesta segura de Mérida.

La crítica ácida ha sido el gusto más exquisito que descubre el espectador. Rajoy, Esperanza Gracia, Monago o Bárcenas han sido los personajes elegidos para amargar los labios que sellan sobres, o para hacer reír refiriendo a sus actividades profesionales más que elegantes. Aunque sin risa no hay crítica, o es que la crítica lleva a la risa. Si esta frase no tiene sentido, los chistes de El Brujo tampoco. El sentido se encuentra en cada uno de los espectadores que descubren a cada verso que relata El Brujo un nuevo enfoque para amenizar la cruda realidad.

EL HECHIZO

La felicidad del público ha sido el plato principal. Quizá hubiera bastado con un gran aplauso, pero cuando desde la orchesta al gallinero todos se pusieron en pie, mientras alguno alzaba la voz comentando “¡Bravo!”, otro terciaría que ya se veía venir. Desde antes de que saliera al escenario la gente se mostraba impaciente: “Ya viene”, “Ahí está”, comentan al comienzo de la función. Y un sonoro y unánime aplauso para rematar la sosegada entrada de El Brujo.

El indudable placer de la obra es el regusto que deja en el espectador, sentir como alrededor de 2000 localidades ocupadas se acercan a Rafael e intiman con él, porque así es como él lo pide. El teatro se convierte en una habitación. Y es que, en realidad, “llevaba esperándoos un año”, comenta riendo a carcajadas el actor y director cordobés mientras se pasea por el graderío. Aunque Rafael – “¿Cómo me llamo? ¿Rafael? ¡Mentira! Yo soy Apuleyo”, dice en la función– sea un burro vuelto del infierno, su apariencia es la de un maestro caído del cielo. Completamente de blanco, con chaqué, camisa y pantalón de lino, más su toque de pelo. Rodeado de focos, músicos e iluminadores en un escenario que se envuelve sobre sí mismo, para descubrir el verdadero gusto de reír: hacerlo con El Brujo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Recomienda este blog!