viernes, 26 de julio de 2013

'Julio César' en Emérita Augusta

La misma historia de siempre. Aquella que se ha representado tantas y tantas veces desde que el hombre se convirtiera en un Ser civilizado. En el teatro, y siempre latente en la calle. ‘Julio César’, el relato de cómo un político y militar romano vivió y murió hace más de dos mil años. La incesante repetición de unos hechos a través del tiempo. Fue hace 400 años cuando William Shakespeare retrató la vida de Julio César, y es en esta ocasión cuando Paco Azorín ha decidido traer a la 59 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida esta historia.

Mario Gas, Sergio Peris-Mencheta y Pedro Chamizo en primer plano.
Bajo la atenta mirada de la Diosa Ceres, el reparto de ocho actores sobresale en una actuación fresca, radiante y llena del sabio manejo en la dirección del joven Paco Azorín. Así, están Mario Gas en el papel de Julio César, y que “aparece tres veces: para imponer su carácter político, doméstico y dictatorial”, asevera el actor y director. Sergio Peris-Mencheta que interpreta a  Marco Antonio comenta que: “Al estar en Mérida ya puedo decir que he hecho teatro”. Mientras que Tristán Ulloa que hace de Bruto elige unas bellas palabras para comentar el espectáculo que llega a la capital extremeña: “Un pueblo que no apoya su teatro esta moribundo, y Mérida está muy viva”.

Agus Ruiz y Tristán Ulloa en escena.
El resto del contingente que escenifica esa pugna por el poder está compuesto por Pedro Chamizo, Carlos Mateo, Pau Colera, Agus Ruiz, José Luis Alcobendas. La lucha de Roma que desembocaría en el asesinato de Julio César es una historia que las piedras del Teatro Romano de Mérida han acogido ya en diferentes versiones, incluso en ópera. Julio César se ha representado en el festival cinco veces antes, la primera en 1955 protagonizada por Francisco Rabal, y la última en 1996.

PRESENTACIÓN Y ESCENA

En el acto de llegada a la que fuera Emérita Augusta el Concejal de Cultura, Ángel Pelayo, ha asegurado que “las cifras de visitantes, así como la ocupación hotelera, han subido exponencialmente”. Además, “Mérida se ha convertido en un referente para el teatro y todo gracias a Jesús Cimarro”. Fue en este momento cuando el director del festival tuvo un gesto humilde y añadiría con una leve sonrisa que “a mí no”, refiriéndose a la labor de todo el equipo del Festival de Mérida.

Sin embargo, por la noche la obra comienza con la presentación en escena de una gran pantalla que presenta la imagen de las desgarradoras expresiones de los actores. Dolor, sufrimiento, rabia, lucha y una apoteósica decepción final. Todos los sentimientos que los actores han sabido compactar en noventa minutos de arte. Otro aspecto: las sillas son un elemento de apoyo, que con el cuerpo en su debida posición saben resolver la imagen que hay que trasladar al espectador. Es decir, el orden de las sillas es buenamente la jerarquía militar, el desorden de los asientos puede interpretarse como la corrución del poder.

Tristán Ulloa en el papel de Bruto.
Un gran óbice, un monumento en el centro de la escena cuyo aspecto no cabría a resolver para crear la intriga suficiente en el lector de este texto para que acuda a comprobarlo con sus propios ojos. Ante él, Sergio Peris-Mencheta coge un monólogo y lo exprime hasta dejar al público boquiabierto. Mientras que el joven actor Pedro Chamizo luce como un alevín en su primer día de colegio: “Actuar en Mérida era uno de mis sueños e ilusiones”, relata con una gran sonrisa dibujada en la cara.

LA DIRECCIÓN

El director es el joven Paco Azorín, que con camisa de flores y deportivas, tras el estreno mostraba ilusión por haber presentado su montaje en el Teatro de Mérida. Pero fue anteriormente cuando confesaría que “El espectáculo ha estado pensado para Mérida, y se nota desde el primer momento en que los actores pisan la arena por primera vez: fue un momento mágico, y desde el primer momento todo salió a pedir de boca”.

Cuando Azorín hubiera pensado en ‘Julio César’ decidió “potenciar la masculinidad de la obra”. Sobre otro elemento clave, el papel de César, es que “parece que Shakespeare lo hubiera escrito para Mario Gas”. Y así mismo, “la actualidad del tema viene a representar los mismos errores a través de los siglos”. Por eso, concluye en un tono más bien gracioso que “todo hubiera ido mejor si escucháramos más a las mujeres”.

MOMENTO PARA EL RECUERDO

La nota final de la llegada de ‘Julio César’ a Emérita Augusta habría sido los casi diez minutos de vitores, gritos e insultos referidos a la visita del Ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, acompañado del alcalde de la localidad de Mérida, Pedro Acedo. Los invitados al evento -una obra de teatro que representa la protesta precisamente por los malsanos actos de los gobernantes- no se inmutaron ante las incansables protestas de los 1.970 asistentes. Así, diversos medios publicarían el suceso, entre ellos El País dentro de la sección de cultura.

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