sábado, 6 de julio de 2013

Narros brilla en Mérida


El estreno de 'Medea' ha sido interrumpido para enorgullecer la memoria del dramaturgo español.

Maribel Gallador, delante; Francisco Velasco, al fondo; y Lupe Gómez.
El cielo ha regalado las estrellas. Pero han sido ignoradas. Apáticas, se preguntan qué ocurriría. Mientras, bajo su halo de luz, está el Teatro Romano de Mérida, que atrae la atención de los ciudadanos con un presente que se adentra directamente en las retinas del espectador. Y es que, las estrellas realmente están en la capital extremeña: 'Medea' ha sido interrumpido para homenajear al dramaturgo Miguel Narros.

'Medea' -en la versión que en esta ocasión ha presentado la Orquesta de Extremadura (OEx) junto con el Ballet Nacional de España (BNE)- es el evento flamenco elegido para enmudecer las 1.975 localidades ocupadas. Jesús Cimarro, el director de la 59º edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, al terminar la función y dirigiéndose a los medios de comunicación en el peristilo, confiesa: "Estamos muy contento con el resultado obtenido, y sobre todo con 'Medea', que ha sido engrandecida por un emblemático lugar como es el Teatro Romano de Mérida".

El público estuvo en completo silencio durante toda la función, que rompe con una sonada ovación tras el último derroche de gracia de los artistas que lucen en la arena de Mérida. Durante las dos partes de la obra –la primera de 40 minutos en la que sólo tocaba un repertorio la OEx, y después junto con la BNE 65 minutos más-, los asistentes se agarran a los asientos. Hasta terminar, que el aplauso hace vibrar las columnas del romano durante casi diez minutos.

"Es un orgullo para todo bailarín poder bailar en el Teatro de Mérida. Una verdadera oportunidad, y lo digo en nombre de toda la compañía", cuenta por su parte el director de esta 'Medea', Antonio NajarroEl relato es uno de los que más veces se ha contado entre las columnas emeritensesen dieciséis ocasiones, y es una obra inmensamente conocida del teatro grecolatino. 

RECUERDO Y TRAICIÓN

Historia eterna de representación universal que, con honda expresión del sentir flamenco, desvela la historia de la maga Medea, descendiente del Sol. Y es que, después de que traicionase a su padre y los suyos ayudando a Jasón a conquistar el Vellocino de Oro, su bien más preciado, asesina a su hermano y su cuerpo descuartizado es esparcido para impedir la persecución del padre.


Panorámica de la escena. Imagen de M.Gil.

"Es una visión muy visceral de 'Medea'. Una obra corta, de apenas una hora, que en su día Miguel Narros y José Granero supieron buscar bien los puntos más representativos. Como puede ser la boda, el sacrificio de los hijos… Está muy sintetizada, pero sin embargo de la mejor manera para que entiendas qué le pasó a Medea y cuál es su historia", cuenta en rueda de prensa antes del estreno Najarro. 

En esta ocasión el engranaje del Ballet Nacional de España pone en escena la tragedia de Medea con una dedicación hincada en el esfuerzo de varios meses. Antonio Najarro, su director, relata el trabajo diario en el que se sumergen los bailarines cada día: dieta, ejercicio, clases de ballet y danza española, y horas de ensayo en la sede madrileña de la compañía.


Escena de la boda. Fotografía de Jero Morales. 
Y hasta Mérida. Al corazón de la cultura extremeña y paso obligado de artistas, llega esta 'Medea', que sobre el escenario construyen los vítores y olés que se suceden durante la actuación desde la orchesta, pasando por la cavea y hasta llegar al gallinero. El sentimiento por lo español y por la danza el público lo aprecia en la puesta en escena que se llena con tan solo tres elementos: vestuario, fuerza y dramatismo. Nada más, y nada menos. Nada falta en la trágica historia que los bailarines sienten en sus facciones y aguerridos pasos.

HOMENAJE A LA ESTRELLA

Al comienzo de la segunda parte de la pieza de danza, Cimarro junto con el director del BNE, Antonio Najarro, aparecieron con traje y corbata, para regalar unas palabras al recientemente fallecido Miguel Narros. La estrella que no podía faltar en la estela artística del festival fue el ideador del texto, vestuario y santo entretenimiento como es 'Medea'. Una versión compactada, de apenas una hora que presenta la tragedia grecolatina más conocida con astuta elegancia.

Miguel Narros, madrileño que llegó al mundo en 1928, antes que nada fue un gran director de actores y maestro de muchos profesionales de la escena española. Sus montajes se centraban especialmente en el cuidado de una delicada interpretación, gracias a ese don y ese oficio con el que estrujaba a los actores hasta sacarles lo mejor que tuvieran dentro.

¿Y qué hay de Narros en Mérida? "¿De la dramaturgia? Absolutamente todo. Ha habido muchos intentos de llevar dramaturgias a la danza española, y en pocas ocasiones realmente se llega a buen puerto. Sin el uso de la palabra. Porque con el lenguaje de la danza española es muy complicado crear una obra teatral compacta, de principio a fin. Y además con exactitud, rigor y calidad para que se entienda perfectamente todo lo que se está diciendo. Y en este caso Miguel Narros lo consiguió en el 84’", cuenta Najarro. Y es que, hasta el vestuario original se ha respetado en la apertura del Festival de Mérida


TEATRO CON FIN 

El dramaturgo, que ha fallecido en su capital a los 83 años, un día, cuando terminó de estudiar en la Real Escuela Superior de Arte Dramático se mudó a Francia, cuna de la revolución. Miguel Narros -que ejerció entre 1957 y 2013 en obras como 'Fedra', 'La rosa tatuada', 'La paz' o 'La dama boba' como director teatral comienza su actividad en el Teatro Español Universitario, pero su carácter innovador se deja ver cuando impulsa junto a William Layton y José Carlos Plaza varios proyectos: el Teatro Estudio de Madrid en los 60', el Teatro Experimental Independiente en los 70' y el Teatro Estable Castellano en los 80'.

También obtuvo numerosos premios, entre los que destacan la Medalla de Oro de la Ciudad de Valladolid  que obtendría en tres ocasiones. Y por supuesto las dos veces que amarró el Premio Nacional de Teatro. Entre el amplío palmarés que engradece a Narros también está el Premio El Espectador y la Crítica, que se llevó a casa en dos momentos. 


Detalle de los útiles de la OEx en 'Medea'.





DE FRANCIA A NUEVA YORK

Hasta tierras galas llega su grandeza al ser laureado con el
 Chevalier de L´Ordre des Arts et des Lettres. 
El Premio Corral de Comedias de Almagro -que alcanza junto a Andrea D’Odorico- o, por su puesto, el Premio Max y muchos otros más destacan y ascienden a lo más alto su trabajo. Y desde Nueva York, cuando en 1971 dirigió el Auto Sacramental ‘El hospital de los locos’ de José de Valdivieso en el Teatro Repertorio Español de la Gran Manzana por invitación de René Buch, su director artístico.

Quizá, su voracidad teatral estaba asentada en su pensamiento. Narros sostenía que el teatro siempre era político y al tiempo un espejo. Su izquierdismo y su militancia antifranquista la ejerció tanto en su vida cotidiana como encima del escenario. Por eso, quizá, sus espectáculos eran de una gran sencillez y austeridad. Y es que Narros creía que la verdad no debe esconderse nunca.

Y tal que así, 'Medea' fue presentada en la primera edición del Festival de Mérida, como lo hizo Narros junto a Margarita Xirgú, igual que hace ochenta años. De la misma manera, en arte e historia. Mientras los cuerpos de los bailarines se tornan en esculturas de piel y carácter, la vida cotidiana hace lo suyo en la calle: la crisis solicita soluciones y felicidad. Tal y como pidió la desgracia hace más de medio siglo. Y quizá, por eso, el público ha devuelto la interrupción a la dirección con otro parón: un aplauso.

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