miércoles, 3 de julio de 2013

Nueva parada de metro: Matadero

En tiempos de crisis, nuevos proyectos salen a la luz para beneficiar a la capital de España. El Ayuntamiento de Madrid y el Consorcio Regional de Transportes de la Comunidad Autónoma están negociando cómo crear un futuro intercambiador de transportes. Digna construcción estaría situada en un antiguo Mercado de Frutas y Verduras, en la cual, los vehículos entrarían en la plaza interior y el edificio -cercano a las naves del centro cultural Matadero de Madrid- se convertirá en un centro comercial

El proyecto ya se había barajado en 2012 como alternativa a un intercambiador subterráneo que se plantearía inicialmente pero quedó paralizado por la falta de financiación. La delegada de Urbanismo, Paz González, explicó en el Pleno del Ayuntamiento de junio de 2012 que las líneas estratégicas del proyecto pasaban por construir un intercambiador que respetase los valores estructurales del mercado y conectase autobuses urbanos e interurbanos, la estación de Metro, Matadero y Madrid Río. Finalmente, fue descartado y el futuro de la parcela se fijó en los presupuestos municipales de 2013, en los que se planteaba la venta del terreno.

LO IMPORTANTE ES CÓMO QUEDE

El antiguo mercado de frutas y verduras fue diseñado en 1931 por Luis Bellido, Javier Ferrero y Peña Boeuf, para sustituir al antiguo mercado de la Cebada. Para su construcción, que duró cuatro años, se utilizaron unos terrenos próximos al río y a continuación del matadero y junto al puente de la Princesa. Eran restos de la antigua dehesa de la Arganzuela. El terreno era poco apto para construir porque podía soportar poca carga. Sin embargo, se proyectó un sistema constructivo similar al de los esquíes, de tal manera que la fábrica 'flotaba' sobre el terreno, gracias a un sistema de láminas de hormigón sobre los que se apoyaron los pilares y la estructura.


En 1959, 4.000 metros cuadrados de este terreno se utilizaron para construir el mercado de patatas. El Estado regalaría en 1967 unos terrenos al Ayuntamiento, resultantes de la canalización del río a cambio de que estos fuesen una zona verde que se ampliase con los terrenos resultantes del derribo del matadero y el mercado, que estaban en proceso de desmantelamiento. Tras varios años de prórrogas, el Consistorio consiguió del Parlamento la cesión de los inmuebles para salvarlos de la piqueta, con tal de que su uso fuese destinado para equipamientos colectivos y servicios generales. De esta forma terminaría abogado al desuso con la implantación definitiva de las naves de Mercamadrid.


En el lugar que se emplace la construcción se aposentará un mazazo de cemento y metal. Un proyecto que consiste en un área intermodal, una superficie al estilo de la de plaza de Castilla en la que se aprovecha la esencia del antiguo mercado. Los autobuses urbanos e interurbanos, procedentes del Sur de Madrid, entrarían desde la avenida de Córdoba y a través del puente de la Princesa (la conexión con la M-30 está prácticamente descartada por sus dificultades técnicas) a la plaza interior del ámbito, de la misma forma que hacían antiguamente los camiones.

El inmueble sería el acicate para financiar el proyecto. Acogería un centro comercial que contaría con dependencias reservadas para el turismo de la ciudad, un aparcamiento y una conexión con la estación de Metro de Legazpi

Los planes municipales pasan por aplicar un modelo concesional que no suponga ningún coste para sus arcas. La idea es que el bajo coste de la reforma haga el intercambiador atractivo para los promotores, aunque fuentes cercanas a la negociación aseguran que, en estos momentos, no hay empresas interesadas y que, sin ellas, el proyecto es inviable.


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