jueves, 1 de agosto de 2013

El Brujo: "El poder siempre intentará perpetuarse haciendo trampas"

Rafael Álvarez en el Hotel Mérida Palace.
Enfrascado en una vibrante voz, encerrado en el carisma de un hombre que con sarna y gracia relata las peripecias de aquel caballero que se dignase a reconocer que se equivocó. Y que además lo contó dignamente. Una y otra vez, repitiendo los errores que recuerdan que sólo somos Hombres. “Los mensajes de la vida todo el mundo tiene capacidad de entenderlos. Los verdaderos pensamientos surgen desde una necesidad y conducen a algo práctico. Hay mucha filosofía que no vale para nada, sólo para demostrar lo listo que es el que lo ha escrito”. Rafael Álvarez El Brujo ha estrenado mundialmente ‘El Asno de Oro’ en el Teatro Romano de Mérida.

La novela de Lucio Apuleyo, adaptada por el maestro de los escenarios, ha sido el texto elegido para amenizar la tercera obra presentada en la 59 edición del festival extremeño. Continuará la gira, mas han sido los vítores y los continuos aplausos, que interrumpieron las dos horas y media de soliloquio, las señas de identidad del espectáculo que Rafael decide convertir en una verdadera obra maestra. “A pesar de ser una obra poco conocida, aparece en ‘El coloquio de los perros’ de Cervantes, o en episodios de ‘El Quijote’, incluso en ‘Sueño de una noche de verano’ que escribió Shakespeare, o en ‘La Metamorfosis’ de Kafka”, reflexiona Rafael.

El texto trata la historia de cómo habiendo conocido Apuleyo todas las penurias del Ser Humano, de haber recorrido el Infierno en forma de burro y regresado al mundo real, relata sus vivencias. Cuenta cómo él siendo un burro conoció a otros que lo son todavía más. Y así, se afana en la premisa de hacer testigo a todos sus compatriotas del paso obligado por el error que las personas poseen. Y Mérida, será el lugar protagonista. Así, Rafael cuenta que “de Mérida es bonito todo: el calor, el polvo, las piedras… Es increíble cuando nos quedamos hasta las cuatro o las cinco de la madrugada montando, con el cielo estrellado. Es precioso. Cada vez que se presenta la ocasión de venir a Mérida lo vivo de una forma única. Es un regalo”.

TEATRO INNATO

Rafael Álvarez El Brujo es un cordobés que pasa gran parte de su infancia enTorredonjimeno, Jaén. Pero se traslada a Madrid para estudiar Derecho, y es en los Colegios Mayores donde conoce el mundo del teatroEl Corral de Comedias del Colegio Mayor Universitario San Juan Evangelista fue testigo en 1970 de sus comienzos; con el montaje ‘El juego de los insectos’ dirigido por José Luis Alonso de Santos. A partir de este momento colabora habitualmente en montajes teatrales de diversas compañías como Tábano o Teatro Libre de Madrid.

Uno de los momentos más importantes llega en 1988, cuando funda junto con José Luis Alonso de Santos, Gerardo Malla y Jesús Cimarro, la productora de teatro, Pentación Espectáculos. Pero desde el año 2000 se queda el actual director del Festival de Mérida al mando él solo, a lo que declararía anteriormente como una de las razones que “estar en una empresa no es fácil, porque tiene altibajos. A los artistas les cuesta muchas veces mantener el espíritu empresarial, porque son artistas”. De todas formas Rafael en 1995 fundaría, junto a María José Norte, Producciones El Brujo.

Ha protagonizado ‘La taberna fantástica’, dirigida por Gerardo Malla; ‘Pares y Nines’, de José Luis Alonso de Santos; ‘Lazarillo de Tormes’, en versión de Fernando Fernán Gómez; ‘El pícaro: aventuras y desventuras de Lucas Maraña’, de Fernando Fernán Gómez, y muchas más. Además, algunos títulos con la marca de El Brujo: ‘San Francisco, juglar de Dios’, de Dario Fo; y ‘Una noche con El Brujo’, dirigidos por él.

Desde el año 1986 compagina su actividad teatral con el cine y con la televisión, participando en películas como ‘El Crack’de José Luis Garci; ‘La taberna fantástica’, ‘Don Juan mi querido fantasma’, de Antonio Mercero, entre tantas otras. Pero lo que más destaca es la adaptación de Fernando Fernán Gómez para el cine de ‘Lázaro de Tormes’, película galardonada con dos Goyas de la Academia de Cine español.En televisión sobresale ‘Vísperas’, de Manuel Andújar, ‘Juncal’, de Jaime de Armiñán o ‘Brigada Central’, de Pedro Masó.

ENTRE MONUMENTOS

¿Has vivido algún momento especial en Mérida?
Cuando representé ‘El evangelio de San Juan’ fue muy intenso. Me entregué al texto y a su mensaje tan especial.

Después la llevó Madrid, ¿qué cambió?
Absolutamente todo. Desde que sales de Mérida, puedes encontrar muchos teatros pero nada es igual.

¿Qué tiene que ver el texto de ‘El asno de oro’ con la actualidad?
Pues cuando me refiero a la crisis económica, política y de valores. A ese zarandeo de la vida colectiva tan tenso. La gente está desorientada, y es muy grave. Conlleva una depresión por la impotencia que lleva al desaliento. Por eso tenemos que encontrar la manera de buscar el lado positivo, pasar por una terapia colectiva. Una catarsis. Que cada palo aguante su vela. Para la regeneración primero hay que afrontar el mal.

Lo peor es ver a gente que intenta tapar todo lo que ocurre, desde el Gobierno. Tapando una situación que deberían resolver. El poder siempre intentará perpetuarse haciendo trampas. Hitler, Obama, las dictaduras o las democracias. El problema ahora es que la Democracia está menguando, y me pregunto si será capaz de aguantar, y creo que podrá pero con la participación de los ciudadanos.

Quizá  te acuerdas de la película ‘La Mosca’ de 1958. Me recuerda que hay algo que se repite en el arte, que es transmitir los fallos del hombre con forma de animal.
Quizá, pero esa película es muy antigua. Hay una constante de la naturaleza humana, una conexión a través de los sueños que nos conecta con el mundo animal. Como alguien que sueña con serpientes repetitivamente. Eso obedece a pulsiones interiores del Ser Humano, quizá por nuestro pasado animal.

NATURALMENTE IGUAL

¿Por qué a la gente le gusta tanto El Brujo?
Porque les quiero, al público. Y lo notan. Se siente. El arte es un vehículo para ese afecto, y el que yo hago es un arte cariñoso. Y el cachondeo y la gracia son para pasarlo bien.

¿Alguna vez has pensado regalar algo nuevo a los espectadores?
El estilo se renueva a cada instante. Los actores tienen un problema, y es que todos se empeñan en querer ser lo que no son. Todos se emplean en cambiar. El cómico quiere ser trágico, y viceversa. Así como aquel que descubre una veta en una línea de actuación quiere experimentar otra. Para mí es como si estuviera cavando un pozo y antes de acabarlo quisiera hacer otro. Yo hago el pozo, y hasta que no acabe el agua no lo dejo. Lo de renovarse es para gente entendida de teatro, o los críticos. Yo creo que la gente lo que quiere es salir satisfecha.

Debo entender que no te consideras actor.
Como actor yo me retiré hace tiempo.

Entonces, ¿un filósofo?
Estaría bien. Un filósofo que va por los teatros.

¿Tienes algún proyecto entre manos?
Hasta que Dios mande, estaré con 'El asno de oro'.

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