martes, 6 de agosto de 2013

La venganza de Concha Velasco

Imagen captada en el estreno de 'Hécuba'.
En algún lugar del Teatro Romano de Mérida se esconden las razones suficientes para hacer de ‘Hécuba’ la obra elegida para ser el tercer gran estreno del Festival de Mérida. En algún lugar del teatro, de cuyo nombre – y con la accidentada referencia – quiero olvidarme. José Carlos Plaza dirige la tragedia escrita por Eurípides. Un texto lleno de venganza adaptado por el dramaturgo Juan Mayorga, sobre Hécuba, a la que da voz Concha Velasco para representar la historia de la reina destronada, que vieja y esclavizada vengase la muerte de sus hijos.

Concha Velasco es la cuarta vez que pisa la arena del teatro romano. Mientras pide jocosamente disculpas por la comparación, la artista con marca propia confiesa en la presentación de la obra ante los medios de comunicación que se siente como un caballo por domar. “Hay que saber montarme y tirar de las riendas”, dice. Diez actores y 16 figurantes extremeños completan el amplio reparto del drama, con los que Concha se siente “muy arropada”.

María Isasi, Juan Mayorga, José Pedro Carrión, Juan Gea o Pilar Bayona. Desde que la función viera la luz el uno de agosto,  juntos y con ‘Hécuba’, encontrarán el éxito entre las piedras del Teatro Romano hasta que la compañía se marche el día once. La arena que vigila la Diosa Ceres se convierte en un montón de ruinas y escombros para recrear el escenario desolador que aparece tras la batalla, y que se ve reforzado con técnicas audiovisuales impresionantes y el vestuario clásico y pintoresco que ha diseñado Pedro Moreno. Así, antes de que se estrenase ‘Hécuba’ ya había vendidas 7000 entradas anticipadas.

ARTISTA DE RAZA

Desde que Concha se ganase a los españoles con ‘Las chicas de la Cruz Roja’ o ‘El día de los enamorados’ ha pasado mucho tiempo. En Mérida, este es su primer gran papel protagonista tras su debut el año anterior en la obra coral ‘Helade’, que abriría la 58 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Así, este papel se le presenta como “un reto” y convencida de que se trata de uno de los más importantes de su carrera después de Teresa de Jesús. Ahora, se ha ganado al público y a la compañía entera. El actor José Pedro Carrión comenta a la actriz que en sus ojos “ve a su familia”, pero que sin saber por qué, ya que “no sabes que es lo que tienen sus ojos tan especial”.


Conchita Velasco tras el estreno confesó en rueda de prensa que se sentía “emocionada”, porque “ha venido mi nieto Samuel a ver a su abuela guapa, como él dice, para verme hacer una tragedia griega, es decir: la madre de todas las tragedias”. Pero la emoción prosigue con el recuerdo de un gran dramaturgo, alguien a quien la actriz relata que lleva en el corazón. Así, dice: “Esta noche he sentido conmigo al espíritu de Miguel Narros, maestro de todos los que tuvimos la suerte de conocerle al principio de nuestras carreras, de todos los que hemos tenido la fortuna de tenerle como director”.

ESTRENO ABSOLUTO

El espectáculo se consagra en la capital extremeña como una increíble humanización a  la que Eurípides se acerca en la construcción de sus personajes, y que José Carlos Plaza ha sabido traer hasta el escenario del siglo XXI. Cada uno de los actores se envuelve en un guión que parece escrito para ellos en exclusiva: el acierto con que ha sido recreada la personalidad de cada uno de los personajes de la tragedia clásica se nota en el corazón del espectador, que queda resentido tras tener en sus entrañas la rabia de la venganza que nace en Hécuba.


‘Hécuba’ es la versión moderna de la tragedia clásica que cuenta como la reina de Troya mandó a Polidoro, su hijo menor de los más de diez que tuvo, a Tracia para que huyera de la guerra que se avecinaba. Así, mientras la gran guerra deja destruida la ciudad, Polidoro fue cuidado por el rey de aquel lugar. Después de la guerra de Troya, los griegos convirtieron a Hécuba en su esclava. Embarcada junto a otros esclavos, llegó a Tracia, donde descubrió que el rey Poliméstor había matado a Polidoro para apoderarse de los bienes que había traído. Hécuba se vengó sacándole los ojos y matándole junto a dos de sus hijos. Al final, los dioses castigarían a la vengativa Hécuba. Al fin, la violencia terminó convirtiéndose en el peor final de todas las malas historias.

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