martes, 13 de agosto de 2013

Mario Gas: "No es una buena época para la gente sencilla"

Mario Gas fotografiado en el Hotel Mérida Palace.
En la amplia sala se extendía, a pesar del calor, una gruesa alfombra burdeos. El estilo del cuarto era un tanto clásico, renacentista tal vez, más este pobre asno no sabría decir a título propio a que corriente artística pueda ser la de acá o acullá. Las razones de aquello no vienen al caso. Pero es que para el protagonista de esta historia “la ciudad de Mérida parece estar integrada en el teatro”. El confesor era Mario Gas, y ha venido a representar su muerte en el Teatro Romano de Mérida con la obra ‘Julio César’.

Mario Gas continúa explicando que “según subes al taxi después de la función para ir al hotel, el conductor ya te informa si la obra ha gustado o no”. Es Mérida, que para el actor y director resulta que “cuanto más días esté aquí mejor”, porque “para mí es como mi casa”. Esta ciudad representa mucho para él, ya habría estado en otras ocasiones, dirigiendo ‘Las Troyanas’, o también como según explica Gas, “en 1985 con Nuria Espert presenté ‘Salomé’, luego regresé en 1993 con ‘Erase una vez en Roma’, pero también en alguna otra ocasión en otros espacios de la ciudad”. 

Así, el susodicho decía que “si el actor cuando se embarca en un proyecto piensa como director, no confía en el trabajo de toda la compañía y se convierte en un infierno para él y los demás”. Ahora se veía bajo la dirección del joven Paco Azorín para ser el protagonista de la función ‘Julio César’, que tocó tierra en esa ocasión en el Teatro Romano de Mérida. De la que Gas cuenta: “La imagen de mi personaje se presenta en tres escenas en las que deja ver su lado político, doméstico y dictatorial”.

EL CANOSO URUGUAYO

Los antecedentes familiares de Mario Gas están ligados al mundo del espectáculo catalán, aunque es natural de Uruguay, donde nació en Montevideo el 15 de febrero de 1947. Su padre, Manuel Gas, era cantante y actor. Su madre, Anna Cabré, hermana del torero y actor Mario Cabré, era bailarina. Mario Gas nació accidentalmente en Montevideo durante una gira musical de sus padres. El Julio César de Emérita Augusta, inició su actividad en el mundo teatral durante su estancia en la Universidad. No llegó a terminar los estudios de Derecho, iniciando a finales de los años 60’ su actividad como director teatral.

Del matrimonio con la actriz Vicky Peña, tienen dos hijos, Orestes y Miranda Gas. A lo largo de toda su carrera, Mario Gas ha dirigido más de cincuenta obras de teatro. Así mismo, también ha sido director escénico de producciones operísticas cómo ‘La Traviata’ o ‘Un ballo in maschera’ de Giuseppe Verdi; ‘Madama Butterfly’ de Giacomo Puccini y ‘L'elisir d'amore’ de Gaetano Donizetti. En su faceta como actor de cine destacan más de treinta películas, con algunos directores como Jaime Camino, Vicente Aranda, Bigas Luna, Luis García Berlanga, Félix Rotaeta, Ventura Pons o Josep Maria Forn.También destaca a lo largo de su carrera su tarea como doblador, siendo la voz de actores como Ben Kingsley, John Malkovich o Geoffrey Rush.

PREMIO LLAMA A PREMIO

En 1996 fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro de Cataluña, concedido por la Generalidad de Cataluña, por su montaje teatral ‘Sweeney Todd’. En 1998 fue galardonado con el Premio Ciudad de Barcelona de las Artes Escénicas por sus montajes ‘Guys and Dolls’ y ‘La reina de bellesa’ de Leenane, con el que repite en 1999 con el Premio Butaca a la mejor dirección teatral. Desde 2004 es director del Teatro Español de Madrid, de titularidad municipal, pero debido a un conflicto de diplomacias tuvo que prescindir del puesto.

Sin embargo, en aquella ocasión la conversación habría comenzado a elección propia desde una condescendiente contemplación relamida a una magnífica obra, de lo cual el redactor aquí presente pecó. Y es que ‘Follies’ se consagra en los Premios Max 2013 con seis manzanas, todas a las que optaba.”’Follies’ es una gran pieza de teatro por encima de todo, un magnífico musical. Es un canto a la gente que sigue su profesión y luego se diluye en el anonimato. Un mundo que desaparece para dar lugar a otro. Tiene una música excelente, y realmente una historia muy bella”, relata el director de la laureada función. Prosigue explicando Gas que para él “significa un colofón a ocho años de dirección artística en el Teatro Español, con la puesta en marcha de un espectáculo colectivo que me permite especular sobre un género, sobre una profesión, sobre un público”.

En el Hotel Mérida Palace acostumbran a embellecer las estancias con largas cortinas, que tras de sí dejan un transparente visillo blanco que planea y despunta ante los pies deMario Gas. Él castañea la cerámica de la taza de café. “Mérida es un lugar mágico en el que interpretar”, confiesa. Y por eso vuelve a estar aquí, por el calor, por la gente, por esa sensación de bienestar que te da Mérida. “El teatro romano un lugar que si lo tratas bien te recibe con los brazos abiertos. Y es que cuando está vacío parece que te va a comer y queda empequeñecido, pero cuando está lleno parece enorme y te sientes acogido”.

LA CONVERSACIÓN

¿Qué ha cambiado desde que estuviste por primera vez en la capital extremeña?
La vida se transforma, las gentes cambian y han pasado muchas direcciones por el festival. Unas identidades. El mundo cambia pero no la emoción del público por ver un espectáculo, y las compañías siguen viniendo. Sobre la ciudad, decir que ha crecido mucho. ¡Tiene más ruinas al descubierto! Y bueno, la situación política también es diferente, con el paro, con los mangantes que se llevan el dinero y esa especie de neocapitalismo a ultranza que se ha impuesto de una manera tan negligente, que por cierto nuestro dirigente parece que quiere cambiar. No es una época buena para la gente sencilla. Pero después de todo eso late el público, y se siente.

‘Las troyanas’ eran sólo mujeres, en ‘Julio César’ hombres.
Está obra permite de algún modo descubrir como los hombres han dejado a lo largo de la historia a las mujeres apartadas de los temas políticos y relegadas sólo a espacios domésticos. Todo el desarrollo del poder en ‘Julio César’ crece, respecto a la conducción de ideas, en torno a la masculinidad dominante.
Pero no tiene nada que ver con ‘Las troyanas’, que por cierto era una obra fantástica, y que representaba a las victimas tanto individuales como colectivas de una masacre producida por el hombre dominante. Desde dos perspectivas: con la relación entre Helena, Lomenao y Paris, recreando una pantomima del invasor. Y luego, el grito de las mujeres dolientes que son tratadas como mercancías, llevadas de un lado a otro y olvidadas en cualquier lucha entre hombres.

El montaje de ‘Julio César’ es bastante particular.
Paco Azorín es un hombre muy inquieto. Le gusta el mundo de Shakespeare, incluso ha dirigido ópera. Lo que es evidente con su larga trayectoria es que se ha posicionado como uno de los directores más brillantes, con una visión plástica y conceptual de la escenografía. Su producto es muy personal y está al servicio de los textos para los que están preparados.

¿Recuerdas alguna anécdota en la ciudad?
Cuando estrenamos ‘Golfus de Roma’, que era un musical esplendido con orquesta en directo incluida. La obra comenzaba con nosotros entrando en un autobús, con el teatro repleto, y tras eso relatábamos el prólogo de la obra contando con un final muy típico americano. Así, se levantó un aplauso grandioso, interminable. Teníamos los micrófonos abiertos y Félix Rotaeta, un excelente actor y director de teatro, dijo “han entrado a capón”.

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