sábado, 17 de agosto de 2013

Trilogía sexual: 'Paraíso'

Nada será fácil para Teresa, que el destino le había marcado para ser la protagonista de un guion que nadie escribiría para ella. El destino. En sus sucesivos intentos de comprar cariño y sexo comprenderá que no son más que un remedo inútil, el abismo que separa los ideales a los que aspiramos de la destemplada verdad. Teresa es en realidad Margarethe Tiesel, actriz que inaugura la trilogía 'Paraíso', obra de Ulrich Seidl y que ha estrenado su primera cinta el 16 de agosto: 'Paraíso: Amor'.

Fotograma seleccionado de la película 'Paraiso: Amor'.
'Paraíso: Amor' esconde tras el ideal título un estudio de la soledad. Una mujer austríaca en la cincuentena viaja a Kenia para gozar con los beach boys: jóvenes que buscan en las playas a las maduras europeas para ofrecer servicios sexuales. Es el primera parte de una trilogía sobre tres mujeres de la misma familia. 'Paraíso: Fe' y 'Paraíso: Esperanza' se estrenan las próximas semanas, el 13 y el 30 de agosto respectivamente. Con una novedad: se podrá ver de forma simultánea en las salas de cine y en el portal Filmin, poniendo el contrapunto cinéfilo a los estrenos estivales y convirtiéndose en las cintas más estimulantes de la cartelera.

En las playas de Kenia llaman sugar mamas a las europeas que, a cambio de un poco de amor, aseguran la subsistencia a jóvenes africanos. Teresa, una austríaca de cincuenta años y madre de una hija adolescente, decide irse de vacaciones a ese paraíso del exotismo. Busca amor, pero pasa de un beach boy a otro, de desilusión en desilusión, y acaba por rendirse ante la evidencia: en las playas de Kenia, el amor es un producto comercial.

TRES SENTIMIENTOS INSATISFECHOS

La saga de largometrajes 'Paraíso', en la que Ulrich Seidl analiza los sentimientos más importantes en la vida de todo Ser Humano. El amor, la fe y la felicidad se convierten en objeto de estudio para un director que los disecciona como si en un laboratorio se encontrase. No maquilla lo que quiere contar, no lo disfraza de artificios. 'Paraíso: Amor' es una película cruda. Tanto, que en algunos momentos resulta incómoda e, incluso, algo violenta.

Y es que expone con todo el realismo que ofrece la grabación sin artificios decorativos de una realidad que sobrepasa la comodidad del espectador occidental: Los paraísos de plástico en los que el primer mundo explota al tercero. Más allá del turismo sexual, la pobreza que circunda los complejos hoteleros y las destructivas condiciones laborales de los serviles trabajadores ilustran un mundo ilógico. “¡Hakuna Matata!” es el lema que los animadores de los hoteles repiten a los lánguidos turistas que hacen la fotosíntesis entre vuelta y vuelta al Sol.

Con una buena dosis de humor Ulrich Seidl se adentra en el tema del turismo sexual, de las mujeres entradas en años y de los hombres jóvenes, del valor comercial de la sexualidad, del poder unido al color de la piel, de África y Europa, y de cómo se pasa de explotado a explotador en un abrir y cerrar de ojos. 


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