miércoles, 25 de septiembre de 2013

Colombine

Este relato, cual grandilocuente revelación, se comenzaría a cosechar hace meses. No las líneas que lo componen, tanto en que lo fue el testimonio que arranca la inquietud de poner texto y color a una vida que resalta el manifiesto por la vocación periodística de una mujer.

Así bien, dispone usted de la prueba que lo ratifica: “¿Conoce la historia de Margarita Henkel, mujer vinculada al socialismo y popular por impulsar la Seguridad Social?“, preguntaba el joven estudiante de Periodismo. La escritora de ‘Repertorio bibliográfico sobre a prensa galega‘, Rosa Cal, que a lo cual responde? A mí, por ejemplo, me ha parecido importante la literatura atrevida de Emilia Pardo Bazán. Una mujer gallega, corresponsal internacional en momentos puntuales, con su literatura gallega elevada a nivel nacional. Concepción Arenal, Clara Campoamor, Sofía Casanova con sus crónicas de guerra, o Colombine [seudónimo de Carmen de Burgos]. En realidad no me podría decantar por ninguna, cada una es destacable en lo suyo“.



¿Colombine? ¿Quién era? La suma inquietud que crecía en ese momento me condujo estrepitosamente a rebujar en la bolsa de que acostumbraba llevar colgada sobre mi hombro a la Universidad Cumplutense de Madrid para descubrir mi Smartphone, y en Internet encontrar alguna respuesta a la, ahora, insostenible duda.

Entre todo lo que podría haber mirado, nunca cedí un hueco mayor a la labor de redactor que naturalmente me dispongo a sostener aquí en una prueba de fuego, pero me arrodillé ante la redención y entré en la primera página web que Google encontraría para tan honorable momento: Wikipedia. Así, decía: “Carmen de Burgos y Seguí Colombine (Níjar, Almería, 19 de diciembre de 1867 - Madrid, 8 de octubre de 1932), fue una periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer española. Se la considera la primera periodista profesional en España y en lengua española por su condición de redactora del madrileño Diario Universal en 1906, periódico que dirigía Augusto Figueroa y en el a que entraría como redactora fija, es decir, la primera redactora fija de España. Firmó también como Raquel, Honorine y Marianela“.

Me temo que mi orgullo sigue tutelado por la insaciable curiosidad que me toca llevar a cuestas. Por ello, y dejando de lado los rituales universitarios en la presentación de escritos continuaría, ya en la biblioteca, curioseando los libros. En lo que pude resumir ciertamente algunas ideas sobre aquel nombre, Colombine, y descubrir la idea principal de lo que ahora vengo a presentar: Colombine era la primera periodista española.

CARMEN DE BURGOS

En realidad, ella fue la primera periodista en igualdad respecto a los hombres en el periodismo de España. A partir de 1937 su obra llego a estar prohibida por razones de la censura del regimen franquista. Incluso fue pionera de la reivindicación feminista: es autora de 'El divorcio de España', causa por la que se le apodó como La divorciadoraPero en su memoria había acaecido el olvido. Su obra estaba perdida, desperdigaba hasta el momento en que varios autores decidieran hacer una recopilación de sus escritos y presentarlo en el mundo académico para trasmitirlo a las nuevas generaciones de periodistas.


Durante la Edad de Plata de la literatura española, en el siglo XX, aportaría sus relatos. Del cual destaca 'Mis viajes por Europa' como colofón a otros textos, de los cuales cabe nombrar 'Por Europa' de 1906, 'Cartas sin destinario' (1912) y por ultimo 'Impresiones de Argentina' en 1913.

En general todos estos libros ofrecen una riquísima fuente de información para su biografía, ya que relatan las vivencias de la periodista por Europa, como corresponsal del Heraldo de Madrid. Constituyen una manifestación extensa y profunda de su visión del mundo. Su viaje físico lleva siempre en paralelo un viaje reflexivo. También reflejan la evolución del pensamiento y de la actitud de Carmen de Burgos frente al mundo, y con ello evolucionaron la técnica y el estilo.

'MIS VIAJES POR EUROPA'

El más intenso texto que resume la vida de la periodista, o al menos el momento de su mayor apogeo fue cuando cuando publicaba 'Mis viajes por Europa', donde Colombine se proponía un viaje total. Quería ver el espectáculo del Sol de medianoche por todos los lugares posibles de la geografía europea, consiguió descubrir la belleza de lo natural para llegar a viajar hasta lo espiritual.

Tenía en mente incluso ir a Rusia, pero el estallido de la Gran Guerra se lo impidió. La ida fue un paraíso, debido a que la paz era sostenible aún en el Viejo Continente. Así, la vuelta ante la Guerra se convirtió en un descenso a los Infiernos. De todo ello dejo su vivencia para el Heraldo de Madrid.

Pasó por Suiza, y Alemania, de donde admiraba la sensación de bienestar colectivo. Suecia, donde visitó las minas de cobre de Falun. Pero el lugar que le despertó mayor admiración sería cuando llegase al punto más septentrional  de Europa, Cabo Norte, en Noruega.

 
EL DULCE NÉCTAR DEL AMOR

La primera periodista española tenía un comienzo curioso en la prensa. La capacidad de escritora era propia de su sabiduría, pero la labor periodística procedía de su primera relación, que por si viniera al caso fue un desastre.


Su gran aventura amorosa vino cuando llegó a su vida en 1908 Ramón Gómez de la Serna, convirtiéndose en el rey de todos sus deseos. Comienzan una relación amorosa fabulosa, compartiendo vigor y la vocación escritora. Dos escritores que lo comparten todo: respeto, admiración y pasión.


Carmen de Burgos, Colombine, era una mujer especial. Ella se veía en el Valle del Cabo de Gata. No era como decían que debía ser, como el resto de mujeres de la época. Aquellas mujeres del modernismo y el vanguardismo, que tenían sueños urbanitas. Carmen se lucraba en su mente con un espacio natural, primitivo. 

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