jueves, 5 de diciembre de 2013

Una tarde en La Isla

Descubre el bello paraje natural en el centro de Mérida en cuatro panorámicas y un PODCAST.

El río huele en un tramo, hay muchas heces de animales, superpoblación de patos y residuos. 


El atardecer. La luz que lo envuelve todo. La esencia del Sol. En la capital de la Comunidad Autónoma extremeña cuando Lorenzo se despide, como cada día, regala un momento único: el atardecer. Algunos pasean, otros vuelven del trabajo o el colegio. Y los deportistas aprovechan el recorrido de La Isla de Mérida, a la vera del río Guadiana, para correr. En cualquier caso es un placer para los sentidos. Pero también tiene algunos problemas de higiene que los vecinos y turistas han denunciado recientemente.






La Isla de Mérida, en el centro de la ciudad, va desde el puente Fernández Casado-el Puente Nuevo, como lo conocen en la urbe- hasta el Puente de Hierro, pasando por el Lusitania y el Romano. Entre este y el otro margen del río, discurre el Guadianilla, un pequeño brazo del río Guadiana que ha sido aprovechado para la construcción del Molino de Pan Caliente, gestionado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago. Y es que Mérida es parada indispensable en el Camino Vía de la Plata, que llega a Santiago de Compostela desde el Sur de España






GRAN PARAJE URBANO

El jardín tiene un tamaño de unas diez hectáreas, y está compuesto por pradera natural con 1.800 árboles y 3.300 arbustos, entre la gran variedad de especies naturales de las que consta el paraje urbano. Las especies animales no se quedan atrás: liebres, conejos, garzas, cigüeñas, patos, ocas y tantos otros más. 






CULTURA DEL DEPORTE

Para los emeritenses supone disfrutar de pistas deportivas de fútbol, baloncesto o balonmano. Cuenta con embarcaderos para los pescadores y turistas,  y las piragüas del equipo deportivo. El Ayuntamiento de Mérida a lo largo del tiempo ha ido incorporando zonas infantiles con castillos de madera o actividades como la tirolina, o para los ancianos con equipamiento especial. Incluso los animales disfrutan de zonas de 'pipican' e instalaciones para las mascotas





Al final de La Isla de Mérida se encuentra la unión con el río Albarregas, y juntos forman un espacio natural que envuelve a la ciudad con la naturaleza, el agua, el deporte, la historia, la tranquilidad y la unión entre los emeritenses. 

Así, el elemento que más destaca tras el Puente Romano, La Alcazaba árabe, el Puente de Hierro como símbolo de la llegada de la industria a la ciudad, el puente Lusitania diseñado por Santiago Calatrava... Al final, como decía, el más asombroso es el Acueducto de Los Milagros.

UN LUGAR MÁGICO

La gran infraestructura, el Acueducto de Los Milagros, tenía como función suministrar agua al lado Oeste de la ciudad. El punto de captación de agua, o caput aquae, se situaba en el embalse de Proserpina, desde donde nacía una conducción que serpenteaba a lo largo de casi 12 kilómetros. 

En el inicio, en las proximidades de la presa, la conducción se hacía por una galería subterránea, excavada en roca viva. En la parte final de dicha conducción, esta tuvo que salvar el río Albarregas, para lo cual se tuvo que construir una serie de arquerías -arcuationes-, que constituyen la parte más monumental.





En cuanto al tramo en el que se tuvo que recurrir a la construcción de arquerías, que se alargan 830 metros, con una altura de 25 metros, se levanta en la parte más profunda del valle del río Albarregas. Justo en frente, se encuentra el puente romano sobre el río Albarregas.

La estructura de dicho tramo es característica de Mérida. Se compone de robustos, pero elegantes pilares, en los que alternan cinco hiladas de sillares de granito con otras tantas hiladas de ladrillo. Arcos a diferentes alturas van enlazando los pilares, cuyo núcleo es de opus caementicium. Los arcos de enlace son de ladrillo, salvo el que salva el cauce del río Albarregas, que tiene las dovelas de granito muy bien trabajadas. Son todavía 73 los pilares que han permanecido más o menos deteriorados.

como apuntan las intervenciones del tramo del canal frente al cementerio, se dataría en el siglo I d.C., o sea, de la época Claudia. Esta obra, que causó el asombro durante siglos, se consideró un milagro que los pilares se conservaran en gran medida aún en pie, tomando así el nombre con el que se conoce: Acueducto de Los Milagros. 

PROBLEMAS DE HIGIENE

Pero una gran obra como La Isla de Mérida también tiene algunas causas sin resolver. María del Carmen, que ha llegado de Talavera confiesa: "La verdad es que me ha encantado Mérida, exceptuando la parte del río". La mujer dice que "hay heces de pato, de perro y vidrios en el río". Además, "huele un poco, por las aguas estancadas".


Por otro lado, Francisco Hidalgo comenta que "sería mejorable la limpieza del agua". Apunta que "los chavales hacen botellón y los residuos que tiran se están hundiendo en el agua". Pero, si nos acercamos a uno de los chavales que están bebiendo ron en la ladera del río bajo La Alcazaba, relata: "Siempre recojo lo que traigo, pero no todos lo hacen. Hay algunos que están un poco pasados y la lían". 

Aún así, hay más cuestiones pendientes de resolver sobre Las Islas. Como la superpoblación de patos y ocas bajo el puente Lusitania, que el el concejal de parques y jardines, Francisco Miranda, dice que "los usuarios están fomentando el crecimiento de los animales, que al no tener enemigos naturales y con buena alimentación están procreando de una forma bestial". 



--> Escucha más sobre La Isla de Mérida en el PODCAST pinchando en la imagen.

(Reportaje actualizado el 1 de septiembre de 2014)


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