sábado, 7 de diciembre de 2013

El origen de diez dichos

"Echar el sambenito", "Dar gato por liebre" o "Tener más cuento que calleja".



En un santiamén, al buen tuntún, tirar de la manta, ni jota, el oro y el moro; y tantos otros muchos más son los dichos de la lengua castellana. ¿Quieres saber el origen de diez que Say Say ha encontrado?


Sin duda, nuestra lengua cuenta con un riquísimo y variado repertorio de frases hechas y dichos proverbiales. Constantemente escuchamos y utilizamos -no sólo al hablar, sino también en el lenguaje escrito- expresiones tan aparentemente inexplicables como "se te ve el plumero", "vete a hacer puñetas", "he pasado la noche en blanco", "más chulo que un ocho al revés" o "echarle a uno el sambenito". Entendemos perfectamente lo que significan pero pocas veces hemos reparado en su origen. 

Por ello, Say Say se ha documentado lo suficiente como para mostrarte diez dichos de la lengua castellana. El origen, y la forma tan curiosa de su inserción en el lenguaje coloquial de todos los españoles. Así, curioso es, que seamos capaces de entenderlos sin conocerlos, la forma en la que se ha transmitido de generación en generación. ¡Pues ya era hora!


SAMBENITO

Popularmente, este vocablo se asocia a la frase proverbial echarle a uno el sambenito, que se emplea cuando queremos difamar o desacreditar a alguien. 

El sambenito era la insignia de la Santa Inquisición que se ponía sobre el pecho del penitente reconciliado, a modo de capotillo amarillo con una cruz roja en forma de aspa. Este vocablo proviene de saco bendito, que era a su vez costumbre primitiva de la iglesia católica. Los que hacían penitencias públicas se vestían de unos sacos o cilicios bendecidos por un obispo o sacerdote. Con estos atuendos, los penitentes se colocaban en las puertas de la iglesias hasta que eran perdonados por sus culpas y admitidos por los demás fieles. 

SER UN AS

Hoy, la expresión ser un as se utiliza para resaltar las cualidades sobresalientes de una persona. Fue introducida en España por los aviadores franceses, durante la Primera Guerra Mundial. Entre éstos, el as, que en el idioma francés también significaba el mismo número, era el piloto del escuadrón que alcanzaba el mayor número de víctimas derribando aparatos enemigos. Y al mejor de ellos se le conocía como as de ases. 

No obstante, hace siglos, ser un as tenía un significado bien distinto en nuestro país. Así, cuando se decía que un individuo era un as, el susodicho se consideraba ofendido, ya que ese as era una forma abreviada de la palabra asno

DAR GATO POR LIEBRE

Antiguamente, la hospederías gozaban de una dudosa fama, sobre todo en materia de viandas. La literatura está plagada de alusiones a este particular. Entre otras acusaciones, los venteros eran a menudo sospechosos de echar un asno en adobo y venderlo como ternera, y de servir platos cuyo contenido no se sabía si era conejo, liebre, cabrito o gato. Era tanta la desconfianza en estos establecimientos que llegó a hacerse habitual entre los comensales la práctica de un conjuro previo a sentarse a comer. Puestos de pie, los clientes recitaban así delante del asado: 

Si eres cabrito,
 mantete frito;
si eres gato, 
salta del plato. 

Una de las estafas más comunes era dar carne de gato por la de liebre. De ahí que este dicho se utilice cuando se intenta engañar en la calidad de una cosa por medio de otra inferior que se le asemeja. 

ATAR LOS PERROS CON LONGANIZAS

La expresión se usa con cierta ironía cuando se pondera o exagera el nivel económico y la esplendidez de alguien. También se dice cuando una persona pretende excederse en cuestión de gasto o consumo. 

EL origen del modismo se cree que proviene de un simpático suceso ocurrido en la localidad salmantina de Candelario, concretamente en la fábrica de embutidos de Constantino Rico, industrial del sector conocido cariñosamente con el apodo de Tío Rico. Parece ser que un cierto día, una de las empleadas, cansada de los intentos de un perro hambriento por colarse en la fábrica, decidió atarlo a un poste de la entrada a la factoría. Sin embargo, al no encontrar nada con qué amarrarlo, no dudó en echar mano de una ristra de longanizas. Probablemente, alguien que vio atado al can de esta guisa corrió la voz, y los lugareños empezaron a decir que "el Tío Rico es tan rico que en su casa atan los perros con longanizas"

FULANO Y ZUTANO

Para algunos autores, estos dos vocablos, que se usan para referirse a unas personas indeterminadas o imaginarias, derivan de la corrupción de Fabulano y Statano, que eran, entre los gentiles, dioses de los niños. El primero era invocado para que les enseñase a hablar, y el otro, a andar. 

TENER EL BAILE DE SAN VITO

Cuando una persona se muestra nerviosa e inquieta, le decimos despectivamente que parece que tiene el baile de san Vito o sambito

El origen de esta expresión está en la invocación que se hacía en la Edad Media a san Vito -o Guiodo- contra una grave afección nerviosa que recibió el nombre de este mártir. Caracterizada por movimientos involuntarios y sin propósito aparente, esta dolencia se conoce como corea reumática o corea de Sydenham. Según la leyenda, san Vito, mártir en el año 303, sufría terribles convulsiones causadas por las torturas a las que fue sometido en Lucania (Italia). 

COMO PEDRO POR SU CASA
Pedro I de Aragón (1070-1104).

Esta comparación se utiliza cuando alguien se conduce en casa ajena con tanta familiaridad y soltura como en la suya propia. 

Quién fue el Pedro que alude, se desconoce. En Aragón se escucha una versión que dice: entrase como Pedro por Huesca. Aquí sí se reconoce el personaje, que no es otro que Pedro I de Aragón (1070-1104), que en 1905 reanudó el sitio impuesto a Huesca por Sancho I. 

No obstante, es posible que la frase original fuera entrarse como por su casa, pero que luego se modificara añadiéndole el Pedro. 

LA CASA DE TÓCAME ROQUE

Tócame Roque no fue el nombre de ningún personaje, como algunos piensan, sino que así se llamaba una casa de vecindad ubicada en la calle del Barquillo, en Madrid. La vivienda, fea e insalubre, fue demolida en e año 1850.


Calle Barquillo, esquina con Alcalá.
Este inmueble castizo estaba en boca de todo el mundo por los mil zipizapes que en él se armaron, pero pasó a nuestra literatura tras ser inmortalizado por don Ramón de la Cruz (1731-1795) en su sainete 'La Petra y la Juana o el buen casero'

Según el Diccionario se denomina la casa de Tócame Roque a aquella en la que reina la confusión y hay con frecuencia alboroto y riñas

SER UN ADEFESIO

El vocablo adefesio se emplea para designar a la persona muy fea, extravagante o de apariencia ridícula. También es común referirse a hablar "ad ephesios" como sinónimo de empeñarse inútilmente en una cosa. 

El folclorista Joaquín Bastús, en una entrevista para la revista Muy Interesante, explica del modo siguiente el posible origen del modismo hablar ad epehsios: "Hubo en Éfeso -antigua ciudad del Asia Menor- un ciudadano llamado Hermodoro, a quien, por haber excitado con su brillante exposición social la envidia de muchos de sus conciudadanos, resolvieron condenar el ostracismo. Y en efecto, fue inicuamente obligado a abandonar su patria por algunos años. Hermodoro y sus amigos intentaron varias veces hacer oír su voz y demostrar al pueblo de Éfeso su inculpabilidad e inocencia, más nunca pudieron conseguir que dieran oído a sus disculpas, ni se atendieran sus justificaciones, de donde nació el proverbio hablar ad efesios, cuando no se hace caso de nuestras palabras u observaciones".

No obstante, otros lingüistas sostienen que adefesios es una voz corrompida que procede de ad Ephesios, que significa a los de Éfeso, a quienes predicó San Pablo y dirigió muchas epístolas no con mucho éxito. Ad ephesios significaba pues hablar a los que no nos entienden ni entendemos. 

TENER MÁS CUENTO QUE CALLEJA


Saturnino murió en Madrid el 7 de julio de 1915.
De las personas cuya fantasía les lleva a falsear la realidad de forma intencionada o no, se dice que tienen más cuento que calleja. 

El origen de esta expresión está en la figura del editor Saturnino Calleja y Fernández (1855-1915). A la temprana edad de 20 años, este burgalés fundó en Madrid su editorial, casa que ha publicado gran cantidad de libros de carácter pedagógico y recreativo. Calleja y Fernández fue conocido sobre todo por ingente producción de cuentos. Entre los más conocidos figuran: 'Las tres preguntas', 'Testigos con alas', 'El tesoro del Rey de Egipto', 'El anillo de Ginés' y 'Chn-Pirri-Pi-Chin'.  

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