sábado, 14 de diciembre de 2013

Juan Diego: "El país necesita políticos honestos"

Un actor de raza, que comenzó actuando en Sevilla y deslumbró en Cannes.


Tal día como hoy... El actor sevillano es recordado por su 71 cumpleaños en Say Say con una entrevista realizada con motivo del estreno de 'Todo es silencio'. Audaz temperamento, delgado y canoso, Juan Diego se presenta ante los bancos acolchados del recibidor de los cines la Paz. Allí se habría presentado a la prensa 'Todo es silencio', un largometraje de José Luis Cuerda, en el que el actor interpreta a El Mariscal. Con jersey, nervioso y con las manos bajo los muslos de las piernas relata el gusto por su profesión y todo lo relacionado con su actuación y la actualidad social del país. 

Juan Diego nació en Bormujos, Sevilla, donde pasó una infancia feliz y completamente normal, donde recuerda jugar a fútbol con sus amigos, aprendiendo a conocer y reconocer las tipologías de la gente sencilla del medio rural. Aunque siempre se sintió identificado con su pueblo, de joven decidió estudiar en Sevilla para evitar dedicarse a las faenas del campo. Su temprana vocación interpretativa cobró forma en la década de los sesenta, cuando se subió por primera vez a un escenario. Tres años más tarde en Sevilla interpretó‘Esperando a Godot’, de Samuel Beckett, un trabajo reconocido por su limpia actuación.

El actor es conocido en la actualidad por su participación en la pantalla pequeña en la serie ‘Los hombres de Paco’ o 'Toledo'. Pero se distingue con grandiosidad su faceta cinematográfica. Aparece en  ‘Jamón, jamón’ de Bigas Luna‘El rey pasmado’ de 1991, cinta de Imanol Uribe que le valió a Juan Diego su primer Goya por un papel de secundario; o ‘El séptimo día’ de Carlos Saura, una película que relata los crímenes ocurridos el 26 de agosto de 1990 en Puertohurraco, Badajoz. Pero fue en la XXI edición de los premios Goya cuando alcanzo al fin su primera distinción como mejor actor principal por su papel en ‘Vete de mí’ en 2006, de Víctor García León. En el filme interpretaba el rol de Santiago, un actor cincuentón venido a menos que se ve obligado a alojar en su casa a su hijo treintañero.

AUGE PROFESIONAL

La Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN) decidió homenajear a Juan Diego en el año 2000. Sin embargo su reconocimiento profesional viene de atrás, cuando en 1984 a raíz del gran éxito entre el público cosechado por su actuación en ‘Los santos inocentes’, de Albert Camus. Nada más que una pesada y desgarradora adaptación cinematográfica de la obra de Miguel Delibes en la que encarnaba majestuosamente al señorito Iván, un despótico latifundista andaluz. Una interpretación majestuosa admirada en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Desde entonces sus apariciones en la gran pantalla habrían sido más frecuentes.

Un actor de raza que siempre ha estado donde se le necesitaba. En 1971 encabezó junto a Concha Velasco y Ana Belén, entre otros, una huelga de actores que reivindicaba la reducción de la jornada laboral de los intérpretes. Tras esta manifestación de progresismo sufrió el veto del ente público. Cuando un grupo de ultraderechistas pertenecientes a la llamada ‘Triple A’ llevaron a cabo la tristemente célebre matanza de Atocha el 24 de enero de 1977, Juan Diego de tendencia izquierdista reconocida se encontraba cerca del lugar. Temió por su vida, según confesó a la prensa por aquellas fechas.

¿Qué le mueve a actuar?
Trabajar en lo que me gusta. Es algo maravilloso.

¿Qué siente en especial por este personaje?
Una gran repugnancia, y por otro lado cierta gracia que sea tan embaucador,  su manera de ser y de comportarse me llama la atención. Me siento incomodo interpretándolo, pero prefiero soltarlo por ahí y no en mi personalidad.

EMPATÍA POLÍTICA

¿Hay crítica política en la cinta 'Todo es silencio'?
Toda manifestación pública y toda palabra que emite un ciudadano es política, sin lugar a dudas.

Defina España en tres palabras.
Activos tóxicos, ERES, represión en el lenguaje.

¿Ha sido activo en política?
No, he sido empático con los que sufren. El país necesita políticos honestos y no basta, parafraseando, con ser bella como la mujer del César, sino también parcelero.

¿Estará presente en la Huelga General del 14N?
Es absolutamente necesario, porque se puede cambiar el curso de la historia. Es un reclamo a los poderes. No sólo de España, sino del resto de países en Europa. Una huelga general histórica que puede, sobretodo, parar a los mercados esas ansias de comerse países como España, Grecia o Portugal.

¿Cuál es afán que hay que tener?
Ser solidario y defender los derechos y libertades.

¿Es lo que quiere transmitir la película?
Sí, puede ser. Ese tráfico descontrolado que ocurre en Noitía. Pero la película también habla de cosas bellas como es la amistad, infancia perdida, el paraíso.

Y el amor.
El amor yo lo tengo muy controlado y comprado, me refiero a El Mariscal.

¿Hay algún proyecto en mente?
Ahora estoy haciendo una gira, ‘La lengua madre’, un monólogo escrito por Juan José Millás que he estrenado en Tolado, Badajoz y, ahora, a Lanzarote, para pasar más tarde por el Teatro Bellas Artes de Madrid.

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