domingo, 27 de abril de 2014

La mujer que se convirtió en drama

Say Say recupera un extracto del artículo 'Cómo el enamoramiento nos aleja del amor verdadero', publicado en El País Semanal. 

Felicidad, 25 de diciembre de 2013

Querida amiga, hace ya mucho tiempo viví un amor. Un amor incalculable...
 Tan fugaz y bonito que aún el recuerdo por esos días me hace mantenerme viva, mantener despierto ese sueño de una vida unida a otra persona con la que ninguna otra, jamás antes, me había  hecho sentir nada parecido. Lo decía así: "Encajamos muy bien, ¿verdad?". El anhelo de sus besos, de su mirada y sus palabras. Aquella ternura que nos unía y que todavía me hace estremecerme e, incluso, pararme y confundirme. Quiero sentir que ese amor sigue vivo.

Obras en acuarela de Agnes-Cecile.


La verdad es que, por una parte, siento que no está destruido. Me siento tan identificada con lo que me cuentas... Intentó buscar una razón que me diga "tiene solución". Pero realmente está muerto. Muy vacío. Apagado en ambos corazones, que se han alejado con el miedo, la inseguridad y los errores cometidos con otras personas -un brote de desconfianza- y plasmados -acusados- entre nosotros por culpa del derroche de confianza sexual que desde el principio tuvimos. Pero está muerto. Apagado. Castigado en un rincón y sin saber por qué.

El significado de la palabra amor se diluye, te entiendo, en un mundo en el que el individualismo es un elemento clave del sistema con el que vivimos. ¿Tú dices que te sientes sola? Es inimaginable enlazar tu camino con una persona que no te permita caminar dando tus propios pasos. Un individualismo basado en la capacidad de tolerar los defectos del que te acompaña, de ser empático con sus sentimientos y afrontar, también, las consecuencias de sus actos. Además de disfrutar de las cosas buenas.

SOLO SON SUEÑOS

Por mi parte, por tu pregunta sobre cómo estoy, te cuento que tan sólo han pasado dos años mas en estos días siguen apareciendo aquellos sueños en mitad de la noche que me hacen despertar alterada, sudada, y queriendo no haberme dejado jamás llevar por aquella situación. A pesar de no haber pasado nada, el daño psicológico es grande. Inseguridad, flaquear en las mejores habilidades, desconfianza hacia los demás, miedo a las relaciones cercanas y un vacío existencial que pretendo llenar de alguna forma. Para volver a sentirme tan viva. Mi jovialidad, mi alegría. Aquella que le llegó a enamorar. 

"Intento buscar una razón", decía mi interior. Pero no aparece. No la hay. No existe una solución para reparar el dolor. El daño no se va, aunque se pueda perdonar. Siempre estará en el corazón, y no se superan sin la otra persona, pero es aquella persona la que te hace perder los estribos, es la que te hizo daño... Llorando tantos meses "porque no sé hacia dónde va esta relación", "no sé qué quiero, ni qué me apetece", aquello que te decía con un aire de despreocupación que te resultaba tan fatalista. 


En realidad, todos nosotros, gente como tú y como yo, hemos vivido en alguna ocasión un enamoramiento, hemos padecido ese estado febril de amor desmedido. En casos extremos, ese amor enfermizo puede llevar a comportamientos delirantes -por ejemplo, el acoso- o a una obsesión. En cualquier caso, en toda historia hay dos versiones. De todas formas, en pocas ocasiones se llega a tales extremos si se tiene un mínimo de autocontrol. 

ENAMORAMIENTO FEBRIL

Superar ese estado de enamoramiento febril es un trabajo individual, en el que la otra persona que se muestra desunida no debe aparecer. Échalo de tu cabeza. Debido a que la otra persona no se "muestra", sino que realmente no te acompaña en tus sentimientos, se trata de una aceptación de que ese individuo no es el adecuado y en ningún caso va a ayudar a mejorar la situación de delirio. De enfermedad. De amor inusual. 

'La nostra infinita agnegazione', Agnes-Cecile.
Para continuar con lo que te quiero intentar hacer entender, prefiero acudir a lo que en estos días he leído en la prensa dominical, el artículo publicado el 22 de diciembre de 2013 en El País Semanal llamado 'Como el enamoramiento nos aleja del amor verdadero':

"Muchos psicoanalistas piensan que el enamoramiento es una forma de regresión, que al ansiar esa cercanía con tanta intensidad somos como niños anhelando el abrazo de nuestra madre. Por eso somos más vulnerables a sufrirlo cuando lidiamos con la pérdida y la desesperación, o cuando estamos solos y aislados.

A veces le digo, aunque no del todo en serio, que el enamoramiento es la parte excitante del principio, y que el amor real es la parte aburrida que viene después”, me dijo en una ocasión la poetisa Wendy Cope. “Los enfermos de amor están poniendo a prueba sus fantasías frente a la realidad”.

Pero, dada la angustia que eso puede causar – la pérdida de la libertad mental, la insatisfacción con uno mismo y el terrible dolor- , ¿por qué algunos se empeñan en ignorar la realidad durante tanto tiempo? A menudo, la razón de esto es que afrontar la realidad implica aceptar la soledad. Y mientras que la soledad puede ser útil – motivándonos, por ejemplo, a conocer a alguien nuevo - el miedo a la soledad puede funcionar como una trampa, encerrándonos en un sentimiento duradero de abatimiento amoroso.

Hace muchos años tuve una paciente llamada Helen B., una periodista freelance de 37 años. Durante nueve años, Helen había mantenido una relación con un colega casado llamado Robert. Cegada por un amor enfermizo, Helen era incapaz de pensar en él de forma racional. Durante todos esos años, Robert había incumplido todas las promesas que le había hecho. Le había propuesto irse juntos de vacaciones y había acabado llevándose a su esposa. Le había asegurado que dejaría a su mujer cuando el hijo menor fuera a la universidad, pero ese momento ya había pasado y Robert no había hecho nada al respecto. Tres meses después de que Helen empezara con al terapia, Robert le dijo que se había enamorado de otra y que iba a dejar a su esposa por ella. Ella me dijo que “veía más allá” y que sabía lo que “de verdad estaba pasando”.

Mis amigos me decían: Rober nunca dejará a su esposa. Pero estaban equivocados: la va a dejar”, me comentó con aire triunfal. Helen dijo que estaba “emocionada”; creía que la nueva novia de Robert sería “incapaz de manejarlo”, así que al final regresaría con ella. Esa era una posibilidad, desde luego, pero Helen parecía creer que era una certeza y se negaba a admitir lo obvio: que Robert se había enamorado de otra.

Al igual que los paranoicos, los enfermos de amor recogen información con avidez, pero uno se da cuenta enseguida de la intención inconsciente que subyace en sus interpretaciones: cada nuevo hecho confirma su delirio […]"

RECONSTRUCCIÓN PARA UNO, POR FAVOR

Aquella mujer no tenía una esperanza de estar con la persona que amaba, o que al menos creía que amaba. Como tu y yo hemos sentido. Estaba metida en una historia, manipulada por la indiferencia de aquella persona a la que entregaba toda su confianza y, realmente, su salud. Al otro le daba igual, es feliz con su vida. A ella todo lo que pasaba la lastimaba porque apareció un vacío que no iba a llenar ese amor. Y acabaría matándola lentamente. 

'Conspiracy of silence', Agnes-Cecile.







Fíjate, amiga, que por casualidades de la vida he tenido noticias de una compañera de la facultad. En esas fechas tan concurridas... En aquellos días tan cercanos a la Navidad, en los que una parece sentirse cada vez más sola y en los que se publicó este artículo, recibí una carta. Esa amiga tan especial que siempre, de alguna forma, sabe donde tiene que estar, y que terminaba así:

"
A veces, en vez de intentar mantenernos despiertos en el ruido de la cotidianidad como una forma de espantar nuestros fantasmas, hemos de darle un voto de confianza al silencio. Sólo así lograremos adentrarnos en nosotros mismos, analizar nuestros sentimientos y sacar a relucir nuestra realidad. 

En muchas ocasiones nuestro propio subconsciente nos argumenta mentiras para proteger a nuestra mente, pero lo cierto es que nuestra salud interior depende de la aceptación de las consecuencias de nuestros actos y de los ajenos. La punzada de dolor siempre dará paso a una costra, siempre y cuando le demos la oportunidad a la herida de sangrar y de cerrarse. El error que cometemos actualmente es que mantenemos las heridas abiertas, incapaces de afrontar el dolor que nos produce el alcohol que debemos echar encima de ellas. 
Espero que tengas una buena Navidad. Te quiero."

PRÓXIMA PARADA: FELICIDAD

Aquella carta me hizo abrir los ojos. En ningún caso podía -ni tan siquiera debía- esperar una respuesta de la otra persona que añoraba. Para nada. Este camino de reconstrucción de tu integridad está hecho para uno. Realmente había sido ese otro el culpable de caer ante un precipicio al que no te habías asomado en soledad. Pero ahora esa soledad te acompaña, haciendo sombra a la felicidad que buscabas.

Ahora tienes que ponerte el Mundo por montera. Abre los ojos. En este trayecto tienes que ser consciente de que tus actos han provocado también situaciones. Tú también tienes que asumir responsabilidades. Pero ahora lo que importa es cómo terminarás de escribir el diario que te lleva a la felicidad. 


Una persona integra, como recuerdo que te decía tu madre busca sus sueños y pone las posibilidades para alcanzarlo. Lo busca y lo encuentra. Cada día se levanta temprano y visualiza la jornada, se quiere, come sano y variado, persigue sus sueños como algo primordial, medita a diario y escucha música, crea hábitos saludables, se regala tiempo, se rodea de sus seres queridos, SONRÍE, cree en si misma, cada día aprende algo nuevo, da y cuando recibe lo agradece, hace lo que ama y ama lo que hace, y primordialmente, celebra los logros como más le apetece. 

Tu maleta tiene que ir cargada sólo con las cosas necesarias. Allí a donde vas, a ser feliz, no necesitas mucho. Descárgate de la culpa, de la inseguridad, de los errores que pudieras haber cometido, de los sollozos y los lamentos, de todo el remordimiento. Y piensa que nada de ésto que ha ocurrido hubiera sido así si hubieras elegido a la persona adecuada. 

Cuando emprendes un viaje, ¿nunca te has parado a pensar por qué es más grande la luna del coche que el retrovisor? Sencillamente, porque es más importante estar atento a lo que estás por ver que aquello que ya has dejado atrás.


Quédate con lo bueno.


Atentamente,
tu amiga que te quiere.

xxoo

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