sábado, 21 de junio de 2014

Una obra sin fin

Los alumnos de Corazza descubren los entresijos de la interpretación con 'Los Criminales', de Ferdinand Bruckner.



Vienen y van. Se ríen y juegan. Vuelan, doblan voces y confunden al espectador veinticinco veces. Una, dos, tres... y todas las escenas inacabadas que Ferdinand Bruckner escribió a mediados del siglo XX. Ahora, esta misma noche y por última vez, puede descubrir el surrealismo del autor en 'Los Criminales' mezclado con la disciplina de Juan Carlos Corazza, director del espectáculo.

'Los Criminales', una obra-montaje de Juan Carlos Corazza, se pone en pie en el Teatro Conde Duque de Madrid desde el 6 de junio. Pero aún tiene la oportunidad de ver a los alumnos asombrar esta noche con una obra diferente: ni una clase de interpretación, ni una representación al uso, sino una especie de híbrido entre ambas.

Los alumnos de último curso de la escuela de interpretación Juan Carlos Corazza presentan una obra "complicada y rara". Nerea Camps, actriz y estudiante de periodismo en la Universidad complutense de Madrid, comenta: "Ferdinand Bruckner, el autor, era fruto de su época: jugaba con el surrealismo de los 20' y las vanguardias tan características de aquellos tiempos". 

La ganadora del premio a Mejor Actriz en el XIV Certamen de Teatro Universitario de la UCM, Nerea, cuenta que "es un disfrute y un riesgo que nos ha hecho trabajar mucho durante tres meses". Además, añade: "Todos los personajes tienen algo de locura, y era un placer acercarse siquiera a olerla un poco, algo tan complejo que nunca está acabado... Pero que sólo con ponerlo en el cuerpo, el juego del teatro cobra vida".




'Los Criminales' es un taller-montaje: se representa una obra entera y con público, con la particularidad de que el director va pulsando los mimbres en tiempo real, interaccionado con sus alumnos en 25 en escena y, en ocasiones, con varios representando un mismo papel. Como un caleidoscópico.

Pero este híbrido teatral presentado por Corazza "se caracteriza por ser en un escenario vacío", explica Nerea; ya que "el espectador puede ver los huesos del teatro y te sumerge en el mundo de Bruckner sólo con el trabajo del actor". Además, continua explicando: "Se ve a los actores trabajando con las intervenciones de Juan Carlos, y esa es una de las partes más llamativas para el espectador, ya que puede ver cómo se cocina poco a poco una obra de teatro".

Al fin y al cabo, la experiencia habla: Nerea cuenta que una vez un espectador le dio las gracias por "mostrar esta cloaca". El comentario se le quedó grabado a los alumnos, porque al fin y al cabo estaban mostrando "el Berlin de 1926, una ciudad peligrosa y en la que sus ciudadanos aún no sabían que les iba a tocar vivir", remata la actriz de 'Los Criminales'.

FERDINAND BRUCKNER


Escritor y director escénico, Ferdinand Bruckner (Sofía, Bulgaria; 1891-Berlín, 1958) era hijo de un importante banquero judío. Pasó su infancia en Viena pero en 1911 Bruckner se trasladó a Berlín, donde trabajó como periodista: entre 1917 y 1919 editó la revista Marsyas. En 1922 fundó el Teatro Renacentista de Berlín, que dirigió hasta 1927. En 1933 emigró a Suiza, más tarde a París y, finalmente, a los EE.UU. Definitivamente regresó en 1953 a Berlín.

Sus primeros trabajos literarios están marcados por el Expresionismo. En el drama titulado 'Krankheit aus der Jugend' ('Enfermedad de juventud', 1929), Bruckner consigue romper definitivamente con su pasado a pesar de que la obra, que tiene como tema central la situación desesperada de un joven de la posguerra sin pasado y sin futuro, presenta aún múltiples rasgos de carácter expresionista. 

De ese mismo año también es 'Die Verbrecher' ('Los Criminales'), que tiene como eje central las injusticias que nosotros mismos conocemos como justicia. Su obra más conocida, 'Elisabeth von England' ('Isabel de Inglaterra'), se representó por primera vez en 1930. 

En 1933 escribió, como reacción a la toma de poder de Hitler, la obra de tono antifascista 'Die Rassen' ('Las razas'). Durante los años de la emigración se dedicó fundamentalmente a tratar temas históricos, como en 'Napoleon der Erste' ('Napoleón I', 1936). Tras la guerra intentó rehabilitar el género de la tragedia según los modelos clásicos, como en las obras 'Der Tod einer Puppe' ('La muerte de una muñeca', 1956) y 'Der Kampf mit dem Engel' ('La lucha con el ángel', 1956).

De todas maneras, Bruckner se encuentra entre dos movimientos claros: el mencionado Expresionismo y el Nuevo Realismo, pero tal vez por lo que más ha destacado ha sido sin duda por el redescubrimiento que hizo de las posibilidades del escenario simultáneo, y así en sus obras la configuración psicológica del individuo es mucho más importante que acción y contenido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Recomienda este blog!