sábado, 16 de agosto de 2014

Miriam Díaz-Aroca: "He probado las mieles del drama"

La actriz, hija de una extremeña, comenzó su carrera periodística en Cadena SER como técnico de control y locutora.

Instantánea tomada en la sede del Festival de Mérida.
Apenas agarraba la grabadora, antes de escribir, y ya tenía en mente aquella sensación de agradecimiento entre mis manos. Nunca antes me había atrevido a comenzar una entrevista en primera persona. Pero creo que, por esta vez, no hay mejor forma de atestiguar sinceridad al decir que Miriam Díaz-Aroca es sencillez, carisma y dulzura. Su paso por la 60º edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la obra 'Las Ranas' propició esta entrevista que resultó ser una lección en sí misma. 

Margarita Miriam Díaz-Aroca (Madrid, 1962) aunque nació en la capital, es hija de una extremeña y creció en Santander. Un día, de aquellos que pasaba en su barrio de la infancia, La Albericia, decidió que estudiaría Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. "No te compares. Aprende, absorbe. Pero nunca te compares", responde la actriz, presentadora y periodista a la pregunta "¿Cuándo sabes que es el momento?". ¿El momento de qué? De salir a escena, de comenzar a brillar. Aunque, Miriam opina que "nunca se deja de empezar", y "más en estos tiempos tan difíciles". 

Miriam ha comenzado de nuevo a aprender en el Festival de Mérida. Ya había estado antes en la ciudad protagonizando 'Lisistrata' en 2007Pero su papel en 'Las Ranas' es algo diferente, único para ella y para los espectadores. No es ella. Que le gusta mucho "porque no soy yo", comenta la joven que ganó un día 5.000 pesetas en su primera aparición ante las cámaras de televisión en 1979 como concursante del programa musical 'Aplauso'

Jantias, o sea Miriam Díaz-Aroca en Mérida, empezó trabajando en Radio Minuto Fórmula de la Cadena SER, como locutora y técnico de control. Y antes de aterrizar en la capital extremeña con su redonda actuación, habría recorrido el mundo de las artes escénicas. Profesionalmente debutaría acompañando a Javier Basilio en el concurso 'El bote de Don Basilio', que se emitía a finales de los 80' en el programa de Jesús Hermida 'Por la mañana'.

TODO ES EMPEZAR

Fue a principios de los 90' cuando pasó a presentar un programa infantil llamado 'Cajón desastre', antes de trabajar en 'Un, dos, tres...' junto a Jordi Estadella. Se encargaba de contabilizar las respuestas acertadas, dirigir la fase eliminatoria y participar en números musicales en la subasta. 

Pero lo más llamativo fue el disco de once canciones en el que participó en esta época llamado 'Chicos'. Todo un reto a la altura de su aparición en la estela cinematográfica, con  Pedro Almodóvar. El director manchego la seleccionó para interpretar un pequeño papel de locutora para sordos en la película 'Tacones lejanos'. Pero su consagración como actriz le llegaría con el personaje de Clara en la oscarizada 'Belle Époque' de Fernando Trueba.



En televisión participó entre 1996 y 1999 en 'La casa de los líos' junto a Arturo Fernández, y sustituyó a Paz Padilla en el papel protagonista de la serie '¡Ala... Dina!' entrado en el nuevo milenio. Así, entre 2004 y 2006 interpretó un papel perfecto para ella, el de Claudia Valladares en 'Mis adorables vecinos'. Y hasta hoy, que con sus portadas en la revista Interviú, sumado a su participación en '¡Mira quién baila!', resultan en una carrera consagrada al esfuerzo y a la voluntad de aprender cada día.  

VUELVE A LA CIUDAD

¿Qué sensaciones tienes a horas de estrenar en Mérida?
Mi sensación es de una excitación constante y de una celebración interna que no te puedes imaginar. Lo primero es que me apasiona lo que hago. Además de que concretamente el reto de Hantias ha sido un regalazo increíble.  Poder distorsionarme hasta tal punto de estar irreconocible y pasar a ser un esclavo, en el que la gente me verá como esclavo y no vera a Miriam.


Y segundo que estoy en Mérida, un envoltorio fabuloso para al actor. De reconocimiento, magia y prestigio. Una recepción de público entendido que hay en Mérida que no hay en ningún otro sitio, porque te valoran el esfuerzo que haces y te valoran desde el corazón. Y eso se siente mucho en el escenario. Muchísimo. 



¿Qué necesita un actor para salir a escena?
Hay muchísimos actores buenísimos que no han pisado Mérida. Es una cuestión de suerte, y de que te elijan. Yo, por ejemplo, por mucho que quiera venir si no me llamasen, si nadie cuenta conmigo, difícilmente voy a venir.  A no ser que sea de visita… Entonces es la suerte de formar parte de un proyecto jugoso, que interese a Mérida y la confianza en uno mismo de poder sacar adelante el personaje. Que te encomiendes a él al 100%, que te dejes la piel en el personaje es requisito indispensable. 



¿Qué tiene este personaje de especial?
Que no soy yo. Que no es Miriam en ningún momento. Estoy irreconocible y me encanta. Me encanta el reto y correr ese riesgo. Y por supuesto me gusta hacerlo de una forma creíble. Y desde el punto de vista de la comedia, claro. Creo que lo he conseguido, que Hantias puede hacer mella en Baco. Es un esclavo potente e inteligente. Con muchísima fuerza interior y trasmite los tormentos de no ser libre e inteligente a la vez. He aprendido muchísimo con este personaje porque me lleva a extremos. 


REÍR Y LLORAR

¿Y el drama?
Me encanta. Soy una actriz de comedia porque he hecho comedia, porque me eligieron. Pero he probado las mieles del drama y me gusta muchísimo. Porque saca muchísimo de mí y me hace derribar muchísimas barreras personales. 



¿Qué fue de 'Lisistrata'?

Yo soy muy guerrera, me sentí realmente a gusto en la piel de Lisistrata. Una mujer revolucionaria, una mujer luchadora, una mujer que se dejó la vida por no renunciar a sus principios y a su proyecto de lo que debía ser una mujer y la libertad que tenía que conseguir. 

Aristófanes dijo: “No hay nada peor que una mujer, que otra mujer”
Pues a mí Aristófanes me cae muy bien. Y ahora que lo he probado me gusta más que nunca con ‘Las Ranas’, por su sentido del humor. Porque la risa es muy importante para unirse y hacer catarsis entre los espíritus de los seres humanos. A través del humor se dicen verdades como puños y remueven muchos interiores y pensamientos. Creo que es la mejor formular para llegar, y hacer mutar y transmutar a los seres humanos. Y es verdad la frase en verdad, ¿no? Pero si se ve desde otro punto de vista, el del poder. No peyorativo, hay que verlo como que una mujer es un ser complejo y lleno de emociones, y las emociones son poder. Y las mujeres somos grandes canalizadoras de emociones y las sabemos llevar bien y gestionar bien.

Y 'LAS RANAS'...

Si alguien viniera a ver la obra, ¿qué le contarías?
Pues ‘Las Ranas’ es un viaje al Infierno, al interno de cada uno. Para tocar fondo y sacar los mejores valores de allí. Enfrentarte a tu Infierno personal, no echar la culpa a los demás, y después renacer y elegir lo mejor que tienes de ti para volver a vivir y compartirlo con los demás. 

¿Al actor que está empezando qué le dirías en esta profesión tan difícil?
Ahora mismo todas las profesiones son difíciles. Pero verdaderamente nosotros somos los inestables que te hace ser un superviviente constantemente. Esa es otra parte de la magia de esta profesión, que la hace tan apasionante. A cualquier actor alevín le diría que nunca se deja de empezar. Nunca se acaba, porque el día que pienses que eres un actor completo estás acabado.  Porque tienes que estar aprendiendo siempre. 

No pasa nada por pasar desiertos personales. A veces te ves mal, no te sientes valorado. No esperes jamás que te reconozcan. Ni personal ni profesionalmente. Tienes que verte con la fuerza suficiente de que eres bueno para seguir adelante y que ya encontrarás tu momento de brillar. Jamás esperes el reconocimiento de los demás.

"HACEDORES" SÍ, "QUEJADORES" NO

¿Cuándo sabes que es el momento?
Lo sabes. Tienes que saberlo siempre. Te llegue o no te llegue. Pero no te compares. Aprende, absorbe. Pero nunca te compares. Eres único, en todo. 

¿Tienes algún proyecto en mente?
El proyecto del estreno de 'Las Ranas'. Luego otra obra el 8 de agosto, 'Insatisfechas', de Juan Luis Iborra. Es una comedia realmente divertida. Es un mensaje de los que se quejan, y se quejan, y se quejan y no hacen nada por salir de la situación. Está bien porque no me gusta la gente que se queja y no hace nada. 

Conversaciones de bar…
Quéjate la suficiente pero luego haz. Me gustan los “hacedores” no los “quejadores”. 

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