domingo, 31 de agosto de 2014

Dos ramos para Mónica Naranjo

El público pudo acercarse al escenario para saludar a la artista en una velada que Naranjo ha agradecido "de todo corazón".

Una noche en la que la luna sonreía. La estrella musical ha deslumbrado a 3.000 espectadores con su gracia, felicidad y cercanía. Un concierto de una hora y media, de la gira 4.0 Tour por España que la cantante ha concedido en Mérida, y que ha calado por el estiloso toque metal. 



Sus canciones de siempre, como 'Sobreviviré', 'Solo se vive una vez' o 'Amar es solo amar'; con una vuelta de rosca que la descubren fresca y renovada. Naranjo nunca defrauda con su música: cuando crees que desaparece, o que se repite, te sorprende con un concierto como el que concedió el viernes en la capital extremeña. 

La respuesta del público fue rápida, y es que la cantante que con dieciséis años se marchó a México en busca de una oportunidad, apenas podía hablar entre canción y canción. Una mujer que le gritaba: "¡Pero si es que yo te quiero!". A lo cual, Naranjo sólo podía sonreír y seguir disfrutando de un escenario por el que ha admitido en su Facebook sentir devoción: "Buenas noches Mérida. Esta noche me la llevo conmigo y nunca la devolveré. Muchas gracias de todo corazón", posteaba con una fotografía del concierto. 

EL EFECTO HEAVY METAL

La banda estaba formada por una guitarra, un bajo, la batería y el coro a tres voces: dos chicas y un chico. El grupo de bailarines acompañaban a la artista en las sencillas coreografías. Así, se apoyaba el trabajo escénico en muñequeras con luces de neón, dos cubos trasparentes para efectos visuales y una gran máscara en la que se proyectan imágenes. Todo muy moderno. 

Naranjo, que ahora trabaja regularmente en el programa de televisión '¡Tú sí que vales!', ya había estado antes en la antigua ciudad lusitana, en un concierto de su gira Adagio en 2010, con una orquesta sinfónica. Pero su regreso ha estado marcado por el recuerdo, de los ciudadanos, que se acercaron en un par de ocasiones hasta el escenario para darle un beso o un abrazo

NOCHE EMOTIVA

Fueron dos niños, y más tarde un joven. En total, dos ramos de flores que después le darían otras personas a Naranjo acompañándolo de más besos y abrazos. Quizá, el momento más emotivo fue cuando una señora mayor se levantó de la zona de orchesta nada más comenzar la función para darle una caricia. 

Al final, con multitud de efectos de luces y humo -quizá demasiado humo-, la banda y Mónica Naranjo regalaron un tema y un breve a capela. Y es porque al marcharse el gradería con un sonado y duradero aplauso reclamó a la artista unos minutos más. Y ella, encantada los regaló. 

Y es que Mérida te quiere y ya te echa de menos, Mónica.

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