martes, 7 de julio de 2015

José Carlos Plaza: "Ser actor es la capacidad de conocerte"

El director teatral que dedicó su vida a la interpretación comenta que siente a Mérida como una parte de sí mismo.

Fotografía publicada en Facebook.

Un grande España. Cuando habla, tus oídos se convierten en esponjas, para absorber todo lo posible lo que dice, sus pensamientos. El director teatral José Carlos Plaza regresa al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con 'Medea', protagonizada por la actriz y cantante Ana Belén. Vuelve al Teatro Romano de Mérida, "donde siento calidez", comenta. 

Grandes lecciones le ha dado su paso por Emérita. Y las que José Carlos Plaza ha ido aprendido también a lo largo de toda su carrera junto al norteamericano William Layton. "De él lo aprendí todo", confiensa. Layton, fallecido durante el ensayo general de 'La bella Helena' en Mérida, fue creador de la primera escuela privada de interpretación en España y ha estado durante treinta años dirigiendo bellos e inteligentes espectáculos en la escena del país. 



Lecciones que también le ha dado Mérida, para valorar el teatro de otra manera. "La mayor lección es que el teatro es un juego y el público de Mérida viene a recuperar el sentido lúdico del juego, de pasarlo bien", relata José Carlos Plaza. Puede ser por eso por lo que vuelve a la capital extremeña para presentar 'Medea'.

Desde los catorce años sentía amor por el teatro. Y desde entonces le ha dado tiempo de ponerse al mando de obras como 'True West' en 2014 y el año anterior 'Hécuba', con Concha Velasco como protagonista en el Teatro Romano de Mérida y marcando el regreso y el encumbramiento de la artista española. Del mismo dramaturgo, Eurípides, también lleva a la escena 'Electra'. Fue en 2011, 'La sonrisa etrusca'; y en el año anterior 'El cerco de Leningrado' y 'Bodas de sangre'. Y así, podría seguir la lista hasta el año 1967, en el que ese recorrido se hace con títulos clásicos como 'La rosa tatuada', 'Hello Dolly', 'El mercader de Venecia', 'El jardín de los Cerezos', 'La casa de Bernarda Alba' o 'La Orestiada'.

EL MITO DEL DESIQUILIBRIO:'MEDEA'


¿Qué sientes por Medea?
Comprensión. Mucha compresión. Medea es un personaje que hace algo tremendo contra sí misma. Dado las causas que motivan esa acción, tengo una desaprovación pero entendimiento a la vez. 

Entendimiento, ¿pero por qué? 

Las razones que la mueven para hacer lo que hace son comprensibles en el ser humano. Son razones que no están llevadas por la maldad sino por la infección, la enfermedad, la pasión interior, la rabia, lo que es el ser humano. Una de las cosas de la tragedia griega es que ayuda a entender y comprender cosas que son espantosas. 


¿Pueden valer para nuestra vida? 
La tragedia griega siempre. Lo que hace es comprender y entender que dentro de uno mismo hay algo de eso, que hay que controlarlo y entenderlo pero que está dentro del ser humano... Si al ser humano se le hace mucho daño puede reaccionar de formas realmente extrañas. O sea, que hay que tener mucho cuidado.



¿Hay algún clásico que le gustaría dirigir? Aunque la verdad que ya ha dirigido muchos.
Sí, a clásicos griegos te refieres... Pues estoy deseando volver a hacer la 'Orestiada', me gustaría mucho hacer 'Lisistrata', o 'Edipo', 'Prometeo' daba media vida por hacerlo... ¿Sigo?

Hay muchas.

Muchísimas.

Y por Mérida qué siente.
Calor. Cálido. Pero no de la temperatura, nada de eso. Yo soy feliz con la temperatura de Mérida. Calor interior, de cariño de la gente. En el hotel donde yo estoy, sobre los ensayos me preguntan qué tal están cuando voy a mi habitación. Yo entro por las piedras y ya noto que son mías, mi alma, mi casa. Me siento que está muy enraizado con mi profesión. La experiencia aquí es muy positiva siempre, muy tremenda, muy viva. Mérida es parte de mí. 

Le iba a decir que son ocho veces, y cada vez veo algo nuevo. Se habrá quedado con lecciones a lo largo de este tiempo. 
¡Buf! Muchas. La mayor lección es que el teatro es un juego y el público de Mérida viene a recuperar el sentido lúdico del juego, de pasarlo bien. El público es ejemplar en Mérida porque no viene con el tono de intelectuales, viene  disfrutar de una fiesta. Y yo quiero recuperar eso siempre en el teatro en Mérida. La gente viene con las familias y sus bocadillos, se sube por las piedras... Es un festejo.

OFICIO TEATRAL

Estudiaste Derecho y Psicología mas terminaste con el Teatro. ¿Cómo fue ese trayecto?
Derecho lo estudié por obligación paterna pero Psicología lo estudié para el Teatro. Porque yo comprendí que para dirigir había que entender muy bien al ser humano. Pero yo desde los catorce años quise dedicarme al Teatro. Yo cuando se lo dije a mi madre me echó una bronca increíble, y a mi padre no me atrevía a decírselo. Él se enteró cuando me dieron un premio. Terminé mis estudios de Derecho, aunque no hice la tesis y hasta ahora la verdad es que no me ha ayudado para nada.

Fue en esta época cuando estuviste con Willian Layton.
Desde el primer minuto. De él lo aprendí todo. Ética, comportamiento moral... Yo me acuerdo cuando en la obra Jasón dice: "Estuvo a mi cuidado Quirón, el centauro, y me enseñó y me protegió". Cuando escuche eso yo me acuerdo de él, de el viejo, que murió cuando estábamos aquí haciendo 'La bella Elena', en los ensayos generales. 

Pero salió adelante, ¿verdad?
Hombre claro.

Y... ¿Qué es ser actor?
José Carlos Plaza con Cristina Hoyos.
Es difícil, porque yo quise ser actor y dediqué mi vida a ser actor. Pero la vida me llevo a la dirección. Ser actor es la capacidad de conocerte a ti mismo, y saber muy bien tus registros, emplear tu imaginación para poder sacar de ti doscientas cosas más de las que eres y tener la generosidad y la valentía de mostrárselo a los demás.

SOCIEDAD Y TEATRO

Actualmente, ¿qué necesita el teatro?
Yo creo que los Estados, los Gobiernos, los partidos políticos no saben usar la palabra Cultura. Por lo menos a nivel de todo lo demás. Porque nunca nadie usa la palabra cultura en ningún sitio. Nunca jamás, en ningún sitio. Entonces te quedas un poco fascinado de que la cultura no cuenta de que es el alma del ser humano. Sin cultura no es posible el desarrollo de la sociedad. El teatro es parte esencial, una parte fundamental porque es cultura directa. Cuando el teatro no tiene apoyo, vive solo como puede. Pero el teatro necesita apoyo, porque hay muchísima gente que necesita ver teatro. Pero el problema no es para los actores, sino para la gente. En los hospitales, en las farmacias... la gente necesita el teatro como salud mental. Y en los Estados, los Gobiernos no están por la labor. 

"El teatro es el reflejo de la sociedad"

Lo dice Shakespeare. 



Las mujeres de tus clásicos siempre se dotan de una grandeza particular.

Bueno, vivo en una sociedad machista, en la que creo que hay que reivindicar minuto a minuto el papel de la mujer. Y yo creo que una forma de conseguirlo es dotándolas de una imagen de mujeres movilizadoras del mundo. Yo creo que es bueno que la mujer coja seguridad, su propia fuerza para el bien y para el mal. Pero la mujer tiene un valor, yo soy muy muy feminista.

¿Cuál es la fuerza en este caso de Medea?
Yo creo que es la capacidad de una decisión. La capacidad de en un momento de tu vida de elegir lo que el instinto manda. En élla el instinto no la deja venderse, tirarse al suelo. Decide tomar una decisión terrible, que muchas mujeres en España no la tienen. 


Me recuerda al personaje Yerma, de Lorca. 

Claro. Yerma mata su marido, que son sus hijos. 


Y Medea de alguna forma también se mata a si misma. 
Tienen un gran parecido. "He matado a mis hijos", termina diciendo Yerma al final del acto. 



¿Un sueño por cumplir?

Es que son tantos, que no te lo puedo ni explicar. Doscientos mil. 'La vida es sueño', 'La Orestiada', quiero hacerla otra vez. 

¿Te ves poniéndola en escena ahora mismo?
Todavía no. Vamos a ver qué pasa con ese cambio político tan deseado, y que se vayan todos estos años de miseria moral que hemos tenido.

¿Te gustaría hacer algo para cambiarlo?

No. El teatro no cambia nada políticamente. Cambia el alma del Ser Humano, del individuo. El teatro no es un hecho revolucionario. Pero es muy difícil, aunque se haya conseguido en algún momento. Y es que el teatro es medicina para cada uno de nosotros. 

Pero en esta época también hay cambios a través de las reflexiones personales que se ven. 

Pero hay algo preocupante, aunque esto se salga de la conversación. Porque el teatro no está yendo a la profundidad sino que se queda en la superficialidad. Es un teatro que va en vaqueros, como digo yo, que puede contar chascarridos o bromas pero que se queda en la superficialidad. Entonces esto es peligroso, porque en la sociedad ha dejado de funcionar el lenguaje. "Mola, oye tú...", ese tipo de cosas. Hay procesos de pensamientos en el lenguaje, y la gente se basa en modas y por comentarios en Facebook o en Twitter. Entonces... Estamos en un momento peligroso y por eso espero que la gente empiece a tomar seriedad y tome responsabilidades. Pero todavía queda mucha reflexión personal... La derecha sigue ganando en muchos países. 

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