martes, 17 de noviembre de 2015

Leyre Montes: “Llenar una escultura de luz para mí es encender mi alma”

La madrileña expondrá su obra en el espacio de arte y moda Monkey Garage.

En el jardín de Leyre Montes están las esculturas de su madre. 

El caballito de mar es el único varón que alumbra, y la anémona su amante. Leyre y Gabriel dan vida al romance con ‘Idillyum’. La tecnología usada con la belleza del arte darán un universo efímero en Monkey Garage. Mas Leyre, rememora su obsesión con los seres marinos cuando "estaba un poco apagadilla". 



Hay obras que viajan tanto como la artista que les da vida. La creación de Leyre, 'Idyllium', ha estado en la Academy of Science de California (EE.UU) para concienciar del poder y las bondades del fondo marino. Y, según recuerda Leyre en su casa de Majadahonda (Madrid), la escultura estuvo en el festival internacional de danza 'Bailar a Pantalla', en la ciudad mejicana de GuadalajaraTambién menciona que el actor, productor y guionista Eusebio Poncela con Facundo Fuentes le propusieron hacer un documental en Cádiz. ‘Nautilus & The Traslucedent’ relata toda la historia del caballito. 

ENERGÍA KÓSMICA

Leyre en su taller de Majadahonda. Fto.: Miguel Doncel
Leyre Federika Montes (Madrid, 1973) es una madrileña que se considera andaluza y vive entre México y California. Comenzó sus estudios de Bellas Artes en la Central Saint Martins de Londresy más tarde Oxford. Aunque siguió estudiando en la Universidad Libre de Bruselas y terminar en la de Granada, donde presentó su proyecto final de carrera. Pero amasar ya lo hacía desde que tiene cuatro años, cuando junto con su madre acariciaba por primera vez la arcilla "para hacer tetudas". "Me encantaban las mujeres de pechos grandes, no sé el porqué".

Las esculturas de luz esconden una teoría sobre el flujo de las energías y una muestra de la virtuosidad de la diversidad. “En la anémona la energía se mueve de forma helicoidal, como la órbita microcósmica del universo. Y el caballito se mueve en kundalini, como la del cuerpo humano, a través de la columna vertebral”. “Cuando la anémona y el caballito nadan juntos es como si la energía del cosmos y la del ser humano empezasen a latir al unísono, hasta llegar a una especie de éxtasis”. Es una forma de tomar conciencia de que hay algo más, que la energía del cosmos pasa a través de nuestro cuerpo hasta llegar a la tierra”.

'Idillyum' surge como un encuentro entre dos artistas. “Para mi lo mejor que te puede pasar es hallar a un compañero con el que te ríes y aprendes sobre nuevos materiales”, explica la artista sobre su creación para el evento inaugural de Monkey Garage. Leyre añade que “la idea de que fuera una figura interactiva se nos ocurrió juntos”, ya que cuando te vinculas es “cuando surge la magia”.

LA ENTREVISTA



¿Qué es ‘Idyllium’? 

Es un encuentro entre dos esculturas de luz. En sí, es una pieza escultórica que hemos hecho entre Gabriel y yo. Cada uno con su recorrido, él como diseñador industrial y yo como pintora. Y bueno, cada cual por su lado de repente llega a crear esculturas de luz. Se nos ocurre porque nos invitan en la California Academy of Science, en San Francisco. Fue entonces cuando decidimos ir juntos con las anémonas y los caballitos de mar, o sea,  con ‘Idyllium’.



¿Qué aportáis cada uno a esta pieza?

Conocimientos.  Cuando te encuentras es lo mejor que te puede pasar. O al menos para mí: encontrar un compañero con el que trabajando, nos podamos reír y pasarlo bien. Además enriquecernos conociendo nuevos materiales. El tema de la pintura y los colores lo controlaba yo más porque tengo una base de estudios de Bellas Artes. Y él a nivel de tecnología, los leds, nuevos materiales y el tema 3D.  Es un feedback: yo le enriquezco a él, y él a mi. 



¿Se os ocurre juntos la idea?

Yo estaba haciendo ya caballitos con leds dentro, y Gabriel estaba haciendo sus anémonas. Entonces, se nos ocurrido la idea de hacerlo interactivo. Fue un encuentro de ideas, son cosas que suceden de vez en cuando. Así surge la magia. Luego fueron las ganas de crecer lo que nos llevo a crear con Arduino, que es el robot que lleva la pieza para crear la interactividad. 



¿Arduino?

Arduino es un robot que tú lo puedes programar cuando nota el calor de la gente, para que se mueva la luz como quiera. Lo programas y haces que cambie de color. Es un entramado tecnológico que hace notar tu calor. 

¿Y qué es lo que hace notar el calor?
La cercanía. Unos sensores que lleva conectados, notan el calor. 

¿En qué año fue?
Fue en junio de 2014. Hace un año y medio. ¿Año y medio? Como pasa el tiempo…

¿Es aquí cuando os encontráis?
No. Seis meses antes en el Trópico, en Nayarit, Méjico. Exactamente en el colectivo San Pancho. A lo largo de mayo nos ponemos a colaborar. Le dije “¿hacemos algo?”, y respondió “venga vale”. 

¿Cómo fue ese momento?
Pues yo estaba dando vueltas por el planeta. Me fui de España hace tres años, directa a San Francisco, que ya había estado de pequeña. Y me puse a mover mi obra por allí. Esto viene de una exhalación que hice en Vejer de la Frontera (Cádiz), en una cueva de origen árabe, mientras me hacían un documental. Entonces lleve esta grabación para California donde me encontré con Betty Vigas, procuradora de arte, hija de Vigas Luna, y le propuse usar el vídeo en una galería que tenían una exposición sobre el tema. Decidí irme a Tailandia y volví a San Francisco, y expuse con ella. A la tercera vez me llamó Betty para exponer en la Academy of Science pero esta vez con Gabriel, que se lo dije yo, y resultó que Betty y Gabriel eran amigos. ¡Jajaja! Estudiaban en Barcelona juntos. 

Parece cosa del destino. 
Sí, sí. 

¿Gabriel Fontanillo siempre se ha dedicado al arte?
No. Pero siempre ha hecho cosas por encargo. Un día para el Día de los Muertos le pidieron un águila… Ha hechos muchas obras por encargo y para stands. Pero sobretodo ha hecho muebles: lámparas, sofás… De ahí venía un poco los objetos de luz. Y de repente estaba diseñando lámparas, y se dio cuenta de que ya no eran lámparas, sino objetos de luz. Ya no eran solamente funcionales sino que tenían una gran carga estética así que era arte.  Quería investigar por ese lado, ¿sabes? El diseñador puede ser artista, o no. El límite entre el artesano, que controla la técnica, y el artista… Pero bueno… Se dio cuenta que ciertas creaciones suyas saltaban a otro nivel.

¿Qué significa ser escultora de luz?
Hay muchos artistas escultores de luz. En mi caso, yo me obsesiono con temas. Encontré un caballito de mar en la playa. Te lo voy a enseñar… Es muy raro encontrarse un caballito de mar. ¡En Cádiz! Porque están en peligro de extinción.

¿Lo has disecado tú?
No. Me lo encontré así. Se secan y se quedan así. Lo primero que hice fue un grabado de calcografía. Los grabados se hacen sobre una plancha, luego se meten en un tórculo de metal, se llena de tinta… Como los grabados de Goya. Una calcografía. Y seguí, y seguí. Los hice en cerámica, los hice en pintura. Los hice hasta que de repente llegué a la más apropiada: con alambre o papel. El papel habla mucho, es como una piel. Construir una escultura, de alambre, ponerle piel, que era el papel. Llenar una escultura de luz para mi es encender mi alma. Porque andaba un poco apagadilla... ¡Jejeje…! Hice como cuarenta o cincuenta. Tuve suerte porque a la gente le gustaron y me encargaban. 

Imagínate llenar un espacio con muchos de estos seres. 
Eso fue lo que hice en la cueva árabe. Y… como decía, es como tejer un esqueleto con alambre. 

¿De qué trataba el documental que me decías?
El documental me lo hicieron a mi. Un cineasta y actor, Eusebio Poncela y Facundo Fuentes. Me hicieron un documental de todo el proceso, desde que lo encontré en la playa de Cádiz hasta que expuse en la cueva árabe. Está en YouTube, ‘Nautilus&TheTraslucedent’ se llama. 

¿Y dónde más ha estado ‘Idyllium’?
Pues con Chef del Mar ha hecho en el Puerto de Santa María, en un antiguo molino de Cádiz, Aponiente. Es un chef que hace platos con plancton y pescado de descarte. Tiene restaurante dos estrellas michelín,  donde estaba antes la exposición que va a estar ahora en Monkey Garage. Estaba expuesto en una parte de su restaurante, antes de llegar a estar en Madrid.

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