sábado, 2 de abril de 2016

La media naranja

¿Sabíais que el origen de ese dicho de la “media naranja” es de un libro de Platón?  Sí, sí. De ‘El banquete’. Os leo…”



Escrito en el año 380 a.C., 'El Banquete' de Platón establece los límites del amor platónico, su propia visión filosófica sobre el sentimiento más universal, junto con otra obra: 'Fedro', diálogo anterior a 'La República'. Pero en 'El Banquete', Platón, junto con sus interventores, hablan y representan ideas sobre el amor. Como la de Aristófanes, que define el origen de "la media naranja". 


(LECTURA) “-Es preciso comenzar por decir cuál es la naturaleza del hombre, y las modificaciones que ha sufrido –esto lo decía Aristófanes mientras se ponían tibios de comer y beber once culturetas hipsters antes de cristo- Habías tres clases de hombres: los dos sexos que hoy existen más otro compuestos de los dos, los andróginos. Todos los humanos tenían forma redonda, con cuatro brazos, cuatro piernas, cuello circular… Y si querían caminar rápido se echaban a rodar como los acróbatas. La única diferencia entre estos sexos era que el sol produce el masculino, la tierra el femenino, y la luna el compuesto de ambos. Pero eran tan fuertes y poderosos que decidieron enfrentarse a los dioses para arrebatarles el Olimpo, y a lo que Zeus decidió enviarles un rayo fulminante y separarlos, mientras que Apolo curó las heridas. Desde entonces, todos buscan su otra mitad, y de aquí nace naturalmente el amor que tenemos los unos por los otros, para restablecer nuestras mitades y restablecernos en nuestra antigua perfección. Estas mitades buscan siempre sus mitades. Los hombres que provienen de la separación de los compuestos andróginos, aman a las mujeres. Las mujeres que provienen de la separación de la mujer primitiva buscan a su otra mitad mujer; y la misma forma pasa con los compuestos de hombres primitivos.

Pero mira, sigue: “-Primitivamente éramos uno; pero después en castigo de nuestra iniquidad nos separó Zeus, como los arcadios lo fueron por los espartanos. Debemos procurar no cometer ninguna falta contra los dioses, para no exponernos a una segunda división y no ser como las figuras representadas de perfil en los relieves… Es preciso que todos nos incitemos mutuamente a honrar a los dioses para evitar un nuevo castigo y volver a nuestra unidad primitiva bajo los auspicios y la dirección del Amor. Que nadie se ponga en guerra con el Amor, porque ponerse en guerra con él es atraerse el odio de los dioses. Tratemos, pues, de merecer la benevolencia y el favor de este dios, y nos proporcionará la otra mitad de nosotros mismos, felicidad que alcanzan muy pocos.” ¿Interesante, verdad?

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